Columna política jueves 3 de abril de 2025

En la feroz carrera por los codiciados puestos del poder judicial, Ibis Esaú increíble Carrasco González se aferra como lapa a su chance de convertirse en juez penal de este Distrito. Lo respalda una carrera más larga que un día sin pan, con paradas en Guadalupe y Calvo, Parral Balleza, Guachochi y cuanta tierra ha pisado. En todas ha salido ileso, como gato con siete vidas. ¿Coincidencia? No lo creo. Por si las moscas, compite con uñas y dientes, sin dejar cabo suelto, que en este juego no hay espacio para descuidos.

En este carísimo circo electoral, que hasta hace poco era tan inédito como un político honesto, Alí Fierro se pavonea como el único militante de MORENA en la contienda local. Claro, con los dados tan cargados hacia el oficialismo que hasta un ciego lo vería. Casualidad, dirán algunos. Trampa, gritan los suspicaces.

Y luego está el regidor Titis, el solitario Titis Soltero, único valiente de Movimiento Ciudadano que se atreve a soñar con la candidatura presidencial. Con más colmillo que un caimán en las grillas sindicales y partidarias, este viejo lobo tiene olfato político de sobra. Ahí está, listo para morder.

Hablando de MC, ya tienen un cuarteto de aspirantes naturales a la grande, como si fuera una telenovela de Televisa. Luis Donaldo Colosio Rojas lleva la delantera, con Ivonne Ortega y Jorge Álvarez Máynez pisándole los talones. Más atrás, el veterano Dante y el maltrecho Enrique Alfaro, este último todavía lamiéndose las heridas del escándalo del campo de exterminio. Colosio, por ahora, es el gallo más gallardo.

Y en un giro digno de Hollywood, la Plaza de Armas de Delicias se vistió de gala con la reinauguración de su kiosko. Fue una pachanga en toda regla: luces, música, canto, baile, y el pueblo enfiestado como si no hubiera mañana. La Comisión de Estudios Históricos, esos cerebritos detrás de la idea, se llevaron aplausos a rabiar. El Alcalde, por supuesto, no se quedó atrás, posando para la foto junto a Carlos Rodríguez, el jefe de Servicios Públicos Municipales, y sus sufridas cuadrillas, que sudaron la gota gorda para hacer el milagro. Los historiadores, con su típica pompa, les darán diplomas a todos, incluso a los empresarios que pusieron el varo para los materiales. Porque en este pueblo, hasta el que presta un ladrillo se lleva medalla. ¡Qué bonito es el reconocimiento!