La tragedia en la sierra de Chihuahua ha escalado a niveles de crisis diplomática y el eco ya retumba con fuerza en la Casa Blanca. Karoline Leavitt, vocera del equipo de Donald Trump, dejó en claro que en Washington hay una molestia creciente porque desde Palacio Nacional no ha salido ni una condolencia formal ni un gesto de empatía por los agentes estadounidenses caídos en Guachochi. Mientras el Gobierno Federal parece paralizado por el impacto, la gobernadora Maru Campos ha tomado la iniciativa para blindar al estado, pactando una reunión de con el secretario Omar García Harfuch para que el alto mando de seguridad conozca, sin intermediarios ni filtros, la realidad de lo que se vive en la zona serrana y los resultados del operativo contra los laboratorios de cristal.
El propio Harfuch ya reconoció y validó la versión oficial de César Jáuregui, confirmando que los instructores gringos no tuvieron participación alguna en el operativo de desmantelamiento del laboratorio, pues simplemente no cuentan con facultades legales para ello. Con este espaldarazo federal se aclara que los agentes extranjeros se encontraban en labores de capacitación de drones en una zona distinta, desactivando así las teorías de conspiración que buscaban ensuciar el éxito de la intervención estatal.
Y bueno, donde hubo tiro fue en el Senado de la República. La bancada de Morena intentó montar un tribunal político bajo el pretexto de invitar a la gobernadora a rendir cuentas. Pero les salió el tiro por la culata, pues figuras como Ricardo Anaya salieron al paso con argumentos sólidos y con inteligencia para defender la valentía de Maru al enfrentar directamente al crimen organizado, una tarea que otros simplemente prefieren ignorar. Incluso Luis Donaldo Colosio Riojas puso los puntos sobre las íes al recordarles a los legisladores que la gobernadora debe rendir cuentas a los chihuahuenses y no a una cámara que busca usar la seguridad como garrote político, desarmando así el intento de linchamiento mediático que pretendían orquestar.
Lo que ya raya en el cinismo puro es la actitud de Javier Corral, quien fiel a su estilo de tirar la piedra y esconder la mano, intentó politizar el tema desde su escaño para golpear la gestión estatal. Resulta irrisorio que quien dejó a Chihuahua sumido en la indolencia y no movió un solo dedo contra el narcotráfico en cinco años, hoy pretenda dar lecciones de estrategia policial. A Corral le arde que Maru esté presentando los resultados que él nunca pudo entregar y que tenga el respaldo de liderazgos nacionales que reconocen su temple. Mientras el ex gobernador se dedica a la grilla barata y al rencor, la Gober sigue tejiendo puentes con el centro y defendiendo la soberanía del estado, dejando claro que en Chihuahua la seguridad se trabaja con hechos y no con los berrinches de quien ya pasó a la historia como el gobernador de la omisión.
La salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional de Morena y de Andy López Beltrán de la Secretaría de Organización ha tomado un tinte de película de suspenso internacional que ya nadie puede ocultar. El giro más reciente ocurrió ayer cuando la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó en su mañanera que invitó a Alcalde a ocupar la Consejería Jurídica del Ejecutivo tras la renuncia de Esthela Damián, pero lo que realmente dejó a todos con el ojo cuadrado fue la respuesta de la todavía dirigente. Luisa María pidió un ratito para pensarlo, una declaración que en el manual no escrito de la política mexicana equivale a una descortesía monumental o, mejor dicho, a una señal de que está buscando una salida de emergencia que no la comprometa más de la cuenta.
Este movimiento le da toda la razón al analista Simón Levy, quien ha sido tajante al señalar que tanto Alcalde como el hijo del ex presidente tienen investigaciones criminales abiertas en EU, lo que explicaría su salida por piernas de la estructura del partido. Se rumora con fuerza que este relevo fue una ficha de cambio exigida directamente por el secretario Marco Rubio, pues el Tío Sam no está dispuesto a negociar con figuras que tengan cuentas pendientes en sus cortes, especialmente ahora que la narrativa de los narcoterroristas domina la agenda binacional. Los premios de consolación y las invitaciones al gabinete parecen ser solo una pantalla para intentar suavizar un golpe que ya venía cantado desde el norte, dejando a la 4T en una posición sumamente incómoda donde el derecho de admisión lo está dictando la justicia estadounidense y no los estatutos de Morena.
La sacudida en la embajada y la persecución penal contra figuras clave confirman que en Washington ya no hay paciencia para los juegos de cintura de la 4T. La salida de Esteban Moctezuma de la embajada de México en EU no fue una decisión soberana de Palacio Nacional, sino una instrucción directa de Marco Rubio, quien ha tomado el control de la agenda bilateral. A la par de este relevo forzado, el golpe contra los Yunes Linares termina de pintar el panorama, pues se confirma que les ha sido revocada la visa y enfrentarán procesos penales en Estados Unidos por lavado de dinero. Estas dos piezas del rompecabezas demuestran que la aduana norteamericana está operando a máxima capacidad, desplazando a diplomáticos que ya no son funcionales y cerrando el paso a personajes con cuentas pendientes, dejando claro que cuando la orden viene de Rubio y el respaldo es de Trump, las soberanías se doblan y los pactos de impunidad se desmoronan en un abrir y cerrar de ojos.
La agenda municipal de este jueves viene cargada de temas que tocan directamente el bolsillo y la seguridad de las familias delicienses, empezando con un evento que salda una deuda histórica en la Plaza Benito Juárez. Se llevará a cabo la entrega de títulos de propiedad para habitantes que por años vivieron en la incertidumbre jurídica, una gestión más del alcalde Jesús Valenciano, que finalmente les otorga el papelito que habla para proteger su patrimonio y darles la certeza de que su casa es suya ante la ley.
Pero la actividad no se detiene ahí, pues hoy presentarán los detalles del torneo de fisicoculturismo que se integra a los festejos del 93 aniversario de Delicias, sumando músculo a nuestra gran fiesta local. Además, para nuestra gente del campo, se tiene programada una plática clave sobre el programa de Financiamiento Rural, donde se buscará aterrizar los recursos y apoyos necesarios para que el motor agrícola de la región no se detenga.
En lo cultural, hoy tiene una cita obligada en el auditorio del Centro Cultural Delicias, donde en punto de las seis de la tarde, con esa puntualidad que nos distingue, se presentará el libro El sesteo de los Gansos del escritor Arturo Ramos Jáquez. Se trata de un rescate magistral del español antiguo y de esa terminología certera que le daba sabor a nuestra habla y que hoy se nos escapa entre los dedos, pero plasmado en un trabajo novelado que duele al leerse. La obra no es solo literatura, es el testimonio real de un pueblo y una época perdida, pero sobre todo la crónica de un ecocidio perpetrado en el noroeste del estado contra una laguna donde solían descansar los gansos. Es una lectura ciertamente triste que nos recuerda que las grandes tragedias de la literatura mexicana no siempre ocurren en lugares remotos, sino que esta sucedió aquí mismo, a poco más de cien kilómetros de distancia, marcando una herida en la geografía chihuahuense que Ramos Jáquez recupera del olvido con una pluma que es puro corazón y memoria.



