Lo que hace meses parecía una advertencia aislada del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ya se convirtió en una estrategia abierta de presión financiera contra México. Primero fueron CIBanco, Intercam y Vector. Vinieron sanciones, intervenciones y prácticamente el aislamiento del sistema financiero ligado al dólar. El mensaje fue claro: Washington ya no solo va contra capos, ahora va contra las rutas del dinero.
Ahora comenzaron a circular versiones sobre otro banco mexicano bajo revisión del Tesoro estadounidense. En el ruido aparecen nombres como Banorte, Inbursa e incluso el Banco del Bienestar. No hay confirmación oficial, pero el simple rumor ya puso a temblar a Hacienda, la CNBV y a medio sistema financiero.
Y aquí está el verdadero problema para la 4T: buena parte de la operación del gobierno federal depende precisamente de la red bancaria mexicana. Nóminas, programas sociales, dispersión de recursos y pagos burocráticos pasan por ahí. Si EU decide cerrar o aislar piezas clave del sistema financiero, el golpe ya no sería solamente político. Sería administrativo y social.
Porque FinCEN y el Tesoro no necesitan probar todo en una mañanera. Les basta etiquetar a una institución como riesgo de lavado para que el sistema financiero internacional empiece a cerrarle puertas.
En Palacio Nacional todavía intentan bajar el tono, pero en los mercados ya entendieron el mensaje: Washington está usando el dinero como arma geopolítica.
Y lo más peligroso para Morena quizá no sea la oposición. Puede terminar siendo un ejército de burócratas furiosos porque no cayó la nómina a tiempo. ¿Qué banco mexicano será el que ahora tienen en la mira los gringos? Hagan sus apuestas.
La sacudida dentro de la Fiscalía General del Estado ya cobró una cabeza de alto nivel. La noche de este martes se confirmó que la Unidad Especializada para la Investigación de los hechos relacionados con el desmantelamiento del narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara, encabezada por Wendy Chávez, inició un procedimiento administrativo contra Guillermo Zuany Portillo, quien hasta ayer se desempeñaba como fiscal de Operaciones Estratégicas.
El dato no es menor. Apenas un día antes, la propia Wendy había revelado públicamente que uno de los agentes estadounidenses involucrados en las investigaciones aparecía en grabaciones dentro de instalaciones de la Fiscalía, específicamente en oficinas relacionadas con Zuany Portillo. Horas después de que esa información salió a medios, llegó la renuncia.
La versión oficial señala que Guillermo Zuany dejó el cargo derivado del procedimiento iniciado en su contra por una posible omisión relacionada con los hechos investigados en torno al operativo del narcolaboratorio y las posteriores consecuencias que terminaron sacudiendo a la estructura de seguridad estatal.
Con esto, se va cumplinedo la advertencia de la gobernadora Maru Campos: las investigaciones por los hechos en la sierra llegarán hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga.
Morena, PT y Verde ya salieron a anunciar con bombo y platillo que arrancaron mesas de negociación rumbo al 2027. Ariadna Montiel, Karen Castrejón y Alberto Anaya prácticamente confirmaron que apenas andan arrastrando lápiz para ver en qué estados, alcaldías y elecciones se pueden poner de acuerdo.
Lo curioso es que normalmente estas ruedas de prensa se hacen cuando las alianzas ya están planchadas, no cuando apenas van en la etapa de sacar la calculadora, medir heridas y revisar quién traicionó a quién hace unos meses.
Y es que no hay que olvidar que tanto el PT como el Verde terminaron dándole la espalda a Morena en temas clave como la reforma electoral, dejando claro que el amor dentro de la 4T también tiene cláusulas, intereses y letras chiquitas.
Por lo pronto, ya se sentaron otra vez en la mesa. Falta ver si terminan construyendo alianza… o simplemente repartiéndose las servilletas antes del siguiente agarrón.



