El fenómeno meteorológico de El Niño continúa fortaleciéndose y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde 1950, de acuerdo con la actualización publicada este jueves 13 de agosto por el Centro de Predicción Climática de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
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El organismo elevó a 69 por ciento la probabilidad de que durante el periodo de octubre a diciembre de 2026 se registre un evento considerado histórico, capaz de superar la intensidad de los episodios de El Niño documentados desde que comenzaron los registros modernos.
La NOAA también señala que existe una probabilidad superior al 90 por ciento de que El Niño alcance una categoría muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte.
El pronóstico representa un cambio importante respecto de las estimaciones realizadas meses atrás, cuando todavía existía mayor incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar el fenómeno. En marzo, por ejemplo, la NOAA contemplaba una posibilidad de 62 por ciento de que El Niño surgiera entre junio y agosto, aunque advertía que su intensidad era todavía incierta.
El Pacífico registra un acelerado calentamiento
Los especialistas de la NOAA detectaron durante julio un fortalecimiento significativo de las condiciones asociadas con El Niño, caracterizado por temperaturas superiores al promedio en las aguas del Pacífico ecuatorial.
Las anomalías de temperatura superficial superaron los 2 grados Celsius en el Pacífico oriental, mientras que debajo de la superficie oceánica se registraron anomalías de hasta 10 grados Celsius en determinadas zonas.
Los índices correspondientes a las diferentes regiones del Pacífico también reflejaron el calentamiento. Durante julio, el indicador Niño-3.4 registró una anomalía de 1.4 grados Celsius, mientras que Niño-3 alcanzó 1.7 grados y Niño-1+2 llegó a 2.9 grados.
La NOAA considera que existe un episodio de El Niño cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial se mantienen al menos 0.5 grados Celsius por encima del promedio durante varios meses consecutivos.
En esta ocasión, además del calentamiento oceánico, los patrones atmosféricos observados también son consistentes con el desarrollo del fenómeno, por lo que los científicos consideran que el sistema océano-atmósfera continúa evolucionando hacia un evento de mayor intensidad.
¿Qué efectos puede generar El Niño?
El Niño puede modificar los patrones habituales de lluvia, temperatura y circulación atmosférica en distintas regiones del mundo. Sin embargo, la NOAA advierte que la presencia de un evento muy fuerte no garantiza automáticamente un determinado impacto en cada región, debido a que las condiciones locales también influyen en el comportamiento del clima.
En Estados Unidos, el fenómeno suele asociarse con condiciones más cálidas y secas en algunas regiones, mientras que otras zonas, particularmente en el sur, pueden experimentar mayores precipitaciones e incluso riesgo de inundaciones.
El calentamiento del Pacífico también puede modificar las condiciones que favorecen la formación de ciclones tropicales. De acuerdo con la NOAA, un El Niño fuerte suele incrementar la actividad ciclónica en el Pacífico oriental, mientras que puede reducir las condiciones favorables para huracanes en el Atlántico.
Este comportamiento ya está siendo considerado en las proyecciones de la temporada de ciclones de 2026.
México permanece atento a la evolución del fenómeno
Para México, el fortalecimiento de El Niño 2026 representa un factor relevante para los pronósticos climáticos de los próximos meses, debido a que el fenómeno puede modificar los patrones de precipitación y temperatura en distintas regiones del país.
No obstante, los efectos no son uniformes y dependen de la interacción de El Niño con otros sistemas atmosféricos y oceánicos. Por ello, los especialistas recomiendan interpretar los pronósticos regionales conforme se acerquen los meses de otoño e invierno.
La NOAA subraya que el evento continuará fortaleciéndose hacia finales de 2026, aunque las probabilidades de alcanzar una intensidad histórica no significan que el récord esté asegurado. La estimación actual contempla un 69 por ciento de probabilidad de superar la intensidad de los episodios registrados desde 1950.
El próximo diagnóstico oficial del fenómeno está programado para el 10 de septiembre de 2026, fecha en la que las autoridades meteorológicas actualizarán las proyecciones sobre su intensidad y posible evolución durante el otoño y el invierno.
Con el Pacífico mostrando un calentamiento cada vez mayor, El Niño se perfila como uno de los principales factores climáticos a vigilar durante la segunda mitad de 2026, particularmente por sus posibles efectos en las temperaturas, las lluvias y la actividad ciclónica en distintas partes del continente.



