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Raúl Delgado, el campeón de Delicias que a los 81 años libra su pelea más dura contra el cáncer

Hace 56 años levantó los brazos en el Gimnasio del Estado de Hermosillo, Sonora, después de 12 intensos rounds que le dieron el Campeonato Nacional de Peso Medio. Hoy, a los 81 años, Raúl Delgado Modesto vuelve a subir al ring, aunque esta vez no hay campana, réferi ni cinturón en disputa: enfrenta una de las batallas más difíciles de su vida contra el cáncer.

Por: Jesús Aguirre Maldonado

Nacido el 26 de junio de 1945 en Valle de Allende, Chihuahua, Raúl llegó a Delicias cuando apenas tenía dos años de edad. Fue en esta ciudad donde comenzó a construir una historia que terminaría llevándolo a los principales escenarios del boxeo mexicano e incluso a colocarse entre los primeros lugares del mundo en la clasificación del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Ahora radica en Texas, Estados Unidos, donde ha recibido varias sesiones de quimioterapia y permanece acompañado por su familia.

A pesar de las circunstancias, conserva la lucidez para recorrer con nostalgia los capítulos de una carrera que le dejó grandes satisfacciones.

5 de septiembre de 1970: la noche que cambió su historia

Este 5 de septiembre se cumplen 56 años de aquella pelea que marcó para siempre la trayectoria de Raúl Delgado.

Aquella noche de 1970 enfrentó a Jesse Armenta, en disputa por el Campeonato Nacional de Peso Medio, en un Gimnasio del Estado de Hermosillo que, según recuerda el propio excampeón, lució completamente abarrotado.

Delgado llegaba preparado después de varias peleas en diferentes plazas y de una intensa preparación de aproximadamente dos meses.

“Era el campeonato nacional, no era cualquier pelea”, recuerda.

Armenta, originario de Los Mochis, Sinaloa, tenía el respaldo mayoritario de la afición. Delgado calcula que cerca del 80 por ciento del público estaba con su rival.

Pero el chihuahuense no necesitó tener al público de su lado para hacer historia.

Lo derribó en el octavo round

Delgado recuerda aquella pelea como una batalla particularmente dura. Los guantes eran de seis onzas y, en aquellos años, asegura, los combates tenían un componente físico y de resistencia distinto.

En el octavo round llegó uno de los momentos que conserva con mayor claridad en la memoria.

Raúl conectó y mandó a la lona a Armenta.

El conteo comenzó, pero el sonido de la campana permitió que el sinaloense llegara al siguiente round.

“Lo tumbé, se inició el conteo, pero se levantó al sonar la campana”, recuerda.

Finalmente, después de 12 rounds, la decisión favoreció al boxeador que representaba a Delicias.

No fue una victoria sencilla ni una decisión que él recuerde como ampliamente unánime, pero el campeonato terminó en sus manos.

Del campeonato nacional al sexto lugar del mundo

El título mexicano representó mucho más que un cinturón. Para Delgado Modesto fue el boleto que le permitió proyectarse hacia escenarios internacionales.

Después de aquella conquista continuó su carrera y enfrentó a distintos peleadores dentro y fuera de México. También realizó campaña en Argentina y combatió en diversas plazas.

Su trayectoria llegó a colocarlo, de acuerdo con su recuerdo de aquella época, en el sexto lugar de la clasificación mundial del CMB en peso medio, durante el reinado del argentino Carlos Monzón.

En aquella clasificación figuraban nombres de enorme peso en la división, entre ellos el propio Monzón, Rodrigo Valdez, Luis Fabre, Marcelo Quiñones y José González.

Para un joven que había comenzado su camino en Delicias, aquel ascenso representaba haber llegado a la élite del boxeo mundial.

La recepción que nunca olvidó Delicias

Después de conquistar el campeonato, Raúl emprendió el regreso a casa.

Primero viajó hacia Los Mochis y posteriormente tomó el tren Chihuahua al Pacífico, conocido popularmente como el Chepe, rumbo a Chihuahua.

Desde ahí continuó hasta Delicias.

Pero al llegar descubrió que su ciudad lo esperaba.

El profesor José Macario Guillén Rosales, ya fallecido, fue quien llevó la banda para recibirlo. También hubo mariachis y una multitud que se concentró en los alrededores del lugar donde entonces llegaban los autobuses Estrella Blanca.

Raúl recuerda que la recepción ocurrió alrededor de las seis o siete de la tarde.

“Se me puso la piel de gallina”, relata al recordar aquel momento.

Entre la música y los aplausos incluso sonó “El Rey”, de José Alfredo Jiménez.

Han pasado 56 años, pero aquella escena permanece intacta en su memoria.

Una carrera llena de historias

Delgado realizó la mayor parte de su carrera profesional en la Ciudad de México, después de comenzar con algunos combates en Delicias.

Recuerda sus primeros entrenamientos en los Baños Jordán, donde conoció a quien sería su manejador, Ernesto Gallardo.

También tuvo actividad en plazas como Veracruz, Tijuana y distintas ciudades fronterizas, además de sus experiencias internacionales.

Entre los episodios que recuerda de su trayectoria está haberle quitado lo invicto a Calvin Tood, además de sus presentaciones en Argentina.

El boxeo también le abrió puertas fuera del deporte. Raúl recuerda con especial agrado su participación en la telenovela “Rina”, donde apareció durante algunos capítulos.

“Filmar Rina me gustó mucho”, recuerda.

Ahora la pelea es contra el cáncer

Pero los años han cambiado el escenario.

A los 81 años, los guantes de seis onzas quedaron atrás y el rival ya no es otro boxeador.

Ahora enfrenta el cáncer.

Ha recibido varias quimioterapias y permanece bajo el cuidado cercano de su familia en Texas.

“Es muy difícil. Ahí andamos, no hay de otra”, expresa con la misma actitud que mostró durante sus años como peleador.

El hombre que alguna vez subió al cuadrilátero para disputar un campeonato nacional hoy enfrenta rounds completamente diferentes. Su condición física ya no es la de aquel joven que combatía en la división de los medianos, pero conserva algo que lo acompañó durante toda su carrera: la determinación de no rendirse.

La familia ocupa ahora el lugar de aquella esquina en la que alguna vez estuvo Ernesto Gallardo. Son ellos quienes lo acompañan, lo cuidan y le dan fuerza para continuar.

“Muy a gusto, muy satisfecho”

Cuando Raúl Delgado Modesto mira hacia atrás, no lo hace con resentimiento ni con arrepentimiento por haber elegido el boxeo.

Resume su carrera con pocas palabras:

“Muy a gusto, muy satisfecho”.

Su mayor orgullo sigue siendo aquella noche del 5 de septiembre de 1970 en Hermosillo, cuando venció a Jesse Armenta y regresó a Delicias con un campeonato nacional.

“Traje para Delicias un campeonato nacional”, recuerda.

Hoy, 56 años después de aquella hazaña, el excampeón sigue peleando.

Ya no busca una posición en las clasificaciones del CMB ni un cinturón nacional. Su objetivo es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: seguir adelante.

En esta pelea, su esquina está formada por su familia.

Y aunque el cáncer representa quizá el rival más difícil que le ha tocado enfrentar, Raúl Delgado todavía mantiene la guardia arriba.

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