Ciudad Juárez.- El drama de las personas que mueren sin que nadie pueda recuperar su identidad o de aquellas cuyas familias continúan buscándolas permanece como una de las problemáticas más complejas para los servicios forenses de Ciudad Juárez.
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En días recientes, autoridades realizaron la inhumación de 117 cuerpos que permanecían sin identificar o sin ser reclamados, como parte de un procedimiento que busca liberar espacio en las instalaciones forenses sin cerrar la posibilidad de que, en el futuro, cada uno de ellos pueda recuperar su nombre y regresar con sus familiares.
Los restos corresponden a personas fallecidas aproximadamente entre 2019 y 2025. Aunque ahora fueron trasladados a sepulturas individualizadas, su inhumación no significa necesariamente el cierre de las investigaciones.
Por el contrario, las autoridades señalan que se trata de un destino que puede ser temporal, debido a que el objetivo final continúa siendo establecer la identidad de cada persona y lograr que sus restos sean entregados a quienes los buscan.
Antes de la sepultura se realizan estudios forenses
Héctor Manuel Jacob Hernández, perito coordinador de Ciencias Forenses de Servicios Periciales en la Zona Norte, explicó que antes de autorizar una inhumación se llevan a cabo los estudios y procedimientos necesarios para preservar la mayor cantidad posible de información que pueda contribuir a una identificación posterior.
La decisión de trasladar los cuerpos a una sepultura responde, entre otros factores, a cuestiones sanitarias y a la necesidad de evitar una acumulación innecesaria de restos en las instalaciones forenses.
Sin embargo, el procedimiento únicamente se autoriza después de concluir las pruebas periciales correspondientes, obtener los datos postmortem disponibles y avanzar en las carpetas de investigación.
De esta manera, cada cuerpo cuenta con información que permite mantener abierta la posibilidad de una identificación posterior.
Entre los cuerpos podría haber migrantes
La situación adquiere una dimensión todavía mayor en una ciudad fronteriza como Ciudad Juárez, donde existe una importante población flotante y diariamente transitan personas provenientes de diferentes estados de México y de otros países.
De acuerdo con el perito, entre las personas que permanecen sin identificar podrían encontrarse migrantes extranjeros o ciudadanos procedentes de otras entidades del país.
Esta circunstancia puede dificultar los procesos de identificación, particularmente cuando no existen familiares cercanos en la ciudad que puedan aportar información, muestras genéticas u otros elementos útiles para establecer la identidad.
La inhumación de los 117 cuerpos permitirá reducir la cantidad de restos que permanecen bajo resguardo en las instalaciones forenses, pero las investigaciones relacionadas con cada caso permanecen abiertas.
Cada cuerpo tendrá una sepultura individualizada
Uno de los aspectos centrales del procedimiento es que los restos no son enviados a una fosa común.
Cada cuerpo es colocado en una sepultura individualizada y debidamente registrada, lo que permite ubicarlo y, si posteriormente se establece su identidad, realizar los procedimientos necesarios para su exhumación y eventual entrega a sus familiares.
El tiempo que una persona puede permanecer bajo resguardo antes de ser inhumada depende de los avances particulares de cada investigación y de los estudios que deban realizarse.
Para las autoridades forenses, la sepultura representa una forma digna de resguardar los restos mientras continúa el proceso de identificación.
La meta, explicaron, no es simplemente darles un lugar de descanso, sino mantener abierta la posibilidad de que algún día puedan ser reconocidos y regresen con sus familias.
Alrededor de 560 personas han sido inhumadas
De acuerdo con información proporcionada por Servicios Periciales, alrededor de 560 personas han sido inhumadas en Ciudad Juárez durante la actual administración estatal.
La cifra refleja la magnitud del rezago que enfrentan las autoridades para identificar restos humanos y localizar a familiares que puedan reclamarlos.
Durante 2025 no se realizaron inhumaciones debido a que una parte importante de los esfuerzos estuvo concentrada en la investigación y procesamiento de los restos relacionados con el caso del crematorio Plenitud, lo que incrementó la presión sobre los servicios forenses.
El antecedente del crematorio Plenitud
El problema de los cuerpos bajo resguardo cobró especial relevancia en junio de 2025, cuando autoridades localizaron más de 700 cuerpos apilados y sin incinerar en instalaciones relacionadas con el crematorio Plenitud, en Ciudad Juárez.
Las familias habían pagado por servicios de cremación que, según las investigaciones, no se habían realizado como esperaban.
El hallazgo generó un fuerte impacto social y puso bajo escrutinio los mecanismos de supervisión, así como los procesos relacionados con el manejo, identificación y disposición de restos humanos.
También abrió interrogantes sobre el destino de las personas fallecidas y representó una carga adicional para las instituciones encargadas de procesar e identificar los cuerpos.
Una historia que todavía no termina
Detrás de cada uno de los 117 cuerpos recientemente inhumados existe una historia y, en algunos casos, una familia que posiblemente continúa esperando respuestas.
Para las autoridades forenses, la sepultura no representa necesariamente el último capítulo. La posibilidad de recuperar la identidad permanece abierta mediante nuevos datos, cotejos genéticos, información aportada por familiares o avances en las investigaciones.
En ese sentido, cada cuerpo permanece registrado y localizado para que pueda ser recuperado si posteriormente se logra establecer quién era.
La esperanza detrás del procedimiento es que ninguno de esos nombres quede perdido para siempre y que, eventualmente, la identificación permita cerrar una búsqueda y devolver los restos a sus familias.
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