Andy salió a curarse antes de que llegue la receta
Reapareció Andy López Beltrán en redes sociales, muy indignado, repartiendo culpas a diestra y siniestra y prácticamente diciendo que todos son unos corruptos, menos él y su familia. Pero qué casualidad, hombre, que su aparición coincide con la difusión de un audio de una audiencia de la FGR sobre el huachicol fiscal, donde un testigo protegido menciona a Andy en las operaciones investigadas contra los hermanos Farías Laguna. El hijo del expresidente también salió a desmarcarse del empresario Amílcar Olán y se dejó ir contra el periodista Ramón Alberto Garza, a quien acusó de servir a agencias estadounidenses. Como quien dice, salió a curarse en salud antes de que le receten la medicina.
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Pero el asunto no terminó ahí. Ramón Alberto Garza le respondió que viene una bomba política contra Morena y la familia López Obrador, que podría estallar antes de las elecciones de 2027. Y aquí es donde la puerca torció el rabo, porque cuando Andy sale de su escondite a defenderse sin que nadie se lo pida, es que algo le anda haciendo ruido en el gallinero. Su nombre sigue apareciendo en testimonios relacionados con el huachicol fiscal, aunque la FGR sostiene que no tiene elementos suficientes para investigarlo. ¿Qué información estará circulando y qué tanto sabrá el propio Andy? Porque una cosa es salir a decir que todos mienten y otra muy distinta es apagar el incendio cuando empiezan a salir los audios. Por lo pronto, el muchacho anda más inquieto que gallina en corral de coyotes, y esto apenas comienza a ponerse interesante.
El PAN acomoda fechas mientras Bonilla hace pausa
Y en los terrenos del PAN, el próximo sábado habrá Consejo Estatal en Chihuahua, donde comenzarán a acomodarse las calabazas rumbo al 27. Se esperan definiciones sobre la alianza con el PRI y, cuando menos, mayor claridad en los tiempos para designar las coordinaciones municipales, diputaciones locales y hasta las regidurías, que luego resultan más peleadas que una herencia entre hermanos. Desde Delicias acudirá un grupo de consejeros encabezados por Jesús Valenciano, todos pendientes de cómo se repartirán las cartas. Lo de la alianza con el tricolor parece ir viento en popa y difícilmente encontrará mayores obstáculos.
Pero donde traen el avispero bastante alborotado es en Chihuahua capital. Después de las divisiones internas del PAN y del golpe político que representó la detención de César Jáuregui, desde el Comité Ejecutivo Nacional estarían considerando una salida salomónica: dejar la candidatura municipal en manos de un panista de casa, sin meterle más leña a la lumbre. Incluso Daniela Álvarez ya adelantó que podrían dejar en pausa la definición de la capital y avanzar primero con otros municipios, entre ellos Delicias.
Así que habrá que ponerle mucha atención al Consejo del sábado, porque mientras aquí los panistas esperan que les marquen los tiempos para arrancar formalmente la galopada, en la capital todavía andan buscando quién puede entrarle al ruedo sin que media plaza termine aventándole las sillas. Por lo pronto, parece que la instrucción es calmar los ánimos, porque con la gubernatura en juego lo último que necesitan los azules es llegar peleados hasta por quién carga la bandera.
Hablando de los tiradores a la gubernatura, Marco Bonilla estará unas semanas fuera del ruedo político mientras se recupera de la parálisis facial que sufrió, derivada, según los reportes médicos difundidos, de una infección en el oído. El propio Bonilla salió en video, de buen ánimo, para ponerle freno a los rumores y dejar claro que sigue firme. Todo indica que su recuperación marcha favorablemente y que en cuatro a seis semanas podría estar nuevamente en la galopada, justo cuando el calendario electoral comience a apretar. Las precampañas para gobernador arrancan formalmente el 2 de diciembre, así que tiempo todavía hay. Mientras tanto, su equipo sigue haciendo talacha por todo Chihuahua, porque una cosa es mandar al jinete a descansar y otra muy distinta es dejar al caballo amarrado. Desde aquí le deseamos una pronta recuperación, que primero está la salud y después la grilla.
Y del otro lado del corral, Cruz Pérez Cuéllar sigue sin quitar el pie del acelerador. Ayer estuvo en Chihuahua capital reunido con la plana mayor del Consejo Coordinador Empresarial, encabezada por Leopoldo Mares, además de dirigentes de Coparmex, Canacintra, Index y otros organismos empresariales, hablando de inversiones, competitividad y empleo. Cruz sigue ampliando sus relaciones con los sectores productivos y no pierde oportunidad de hacerse presente en la capital. Y entre reunión y reunión también le alcanza el tiempo para repartir unos cuantos coscorrones políticos: cuestionó la posible alianza PAN-PRI y volvió a poner sobre la mesa los gastos de las plantas tratadoras de la JMAS en Juárez.
Trump amaneció con la factura completa
Vaya paliza que se llevaron anoche los republicanos en Estados Unidos. Trump y compañía amanecieron con tremendo dolor de cabeza, luego de que los demócratas les arrebataran las dos cámaras del Congreso y varias gubernaturas. Ayer decíamos que aquello era un volado y que los republicanos todavía podían conservar el control. Pues el electorado estadounidense habló y les pasó la factura. Y qué factura, de esas que ni con abonos chiquitos se pagan.
Los números son contundentes. Los demócratas aseguraron al menos 231 escaños en la Cámara de Representantes, donde se necesitan 218 para tener mayoría, mientras que en el Senado alcanzaron 54 posiciones, contando a los independientes que votan con ellos, contra 44 republicanos, con dos escaños todavía pendientes. En las gubernaturas, los demócratas ya tienen aseguradas 27 contra 20 republicanas, con tres por definirse. Lo de Texas merece capítulo aparte: James Talarico ganó la elección al Senado, algo que los demócratas no conseguían desde 1988, y Gina Hinojosa derrotó al gobernador Greg Abbott, terminando con décadas de dominio republicano. También hubo golpes en Ohio, Iowa, Kansas y otros estados que hace apenas dos años respaldaron a Trump.
¿Y por qué semejante castigo? Entre otras cosas, porque la guerra con Irán terminó pegándole al bolsillo de los estadounidenses con el encarecimiento de los combustibles, mientras que las políticas migratorias y los operativos del ICE, con detenciones que provocaron indignación y movilizaciones, también cobraron su factura política. Hace dos años los votantes le entregaron el poder a Trump y ahora decidieron ponerle freno. Así funciona la democracia: el ciudadano pone y el ciudadano quita, aunque algunos políticos crean que la silla viene escriturada.
Trump, fiel a su estilo, salió diciendo que él no perdió porque no estaba en la boleta. Y en sentido estricto tiene razón, pero tampoco puede hacerse el desentendido cuando buena parte de las campañas republicanas giraron alrededor de su figura y sus políticas. Ahora vendrán dos años de gobierno dividido, con un Congreso demócrata dispuesto a bloquear iniciativas, investigar y ponerle piedras en el camino. Eso sí, Trump conserva la Casa Blanca, el poder de veto y amplias facultades ejecutivas.
Perder el Congreso no le quita a Trump los colmillos
Pero aguas, porque aquí viene lo verdaderamente interesante para México. Quienes anden descorchando champaña en Palacio Nacional pensando que esta derrota le amarrará las manos a Trump, mejor que guarden las copas. Una cosa es perder el Congreso y otra muy distinta perder el control de la política exterior. Trump seguirá teniendo margen para presionar con aranceles dentro de sus facultades legales, negociar el T-MEC, exigir compromisos en materia de agua, endurecer medidas migratorias y mantener la presión contra los cárteles y las redes políticas que los protegen. El Congreso podrá ponerle límites, pero no desaparecerá de un plumazo la agenda presidencial.
Y aquí aparece Marco Rubio, secretario de Estado, hijo de inmigrantes cubanos y uno de los principales arquitectos de la política estadounidense hacia América Latina. Rubio conoce perfectamente el terreno ideológico de Cuba y Venezuela, mantiene una posición firme contra los regímenes autoritarios de izquierda y tiene dos años para consolidar resultados. No sería extraño que Trump, con la agenda legislativa atorada, concentrara mayores esfuerzos en el tablero internacional. México, Cuba, Venezuela e Irán seguirán estando en la mira. Y si alguien cree que un Congreso demócrata significa menos presión contra el narcotráfico, anda bastante equivocado: ese asunto tiene respaldo de los dos partidos.
La otra batalla será por la candidatura presidencial republicana de 2028. El vicepresidente JD Vance salió raspado, particularmente porque los demócratas recuperaron en Ohio el escaño que había dejado para llegar a la vicepresidencia. En cambio, Marco Rubio queda mejor colocado y Ron DeSantis, gobernador saliente de Florida, seguirá figurando entre quienes podrían buscar la nominación. Rubio tiene ahora una oportunidad de oro para construir su propia candidatura desde la diplomacia y los resultados internacionales. Claro, todavía falta mucho camino y en política estadounidense dos años son una eternidad.
Así que la conclusión es sencilla: Trump perdió el Congreso, pero no perdió la Presidencia ni su capacidad de ejercer presión sobre México. Los demócratas ganaron una batalla enorme, pero eso no significa que Claudia Sheinbaum y la 4T vayan a tener unas relaciones más cómodas con Washington. Al contrario, podríamos ver a un Trump más concentrado en dejar su legado internacional antes de entregar la Casa Blanca en enero de 2029. El toro está golpeado, pero sigue teniendo los cuernos completos. Y México haría muy mal en ponerse enfrente pensando que ya lo caparon.
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