InicioEl grilleroColumna política jueves 21 de mayo de 2026

Columna política jueves 21 de mayo de 2026

Durante años la 4T tuvo algo que ningún gobierno había logrado controlar con tanta disciplina: la narrativa.

Y no se trata solamente de controlar titulares o conversaciones en medios.

La narrativa también es poder.

Desde las mañaneras de AMLO se marcaba el ritmo político del país. Ahí se decidía qué tema iba a dominar la discusión nacional, qué enemigo iba a ser exhibido, qué gobernador iba a ser presionado, qué reforma se iba a tantear y hasta qué pleito convenía encender para medir reacciones.

Era un tablero completo.

Desde Palacio Nacional tiraban líneas, buscapiés, filtraciones y mensajes calculados para obligar a otros actores políticos a reaccionar, cometer errores, exhibirse o quedar atrapados dentro del juego de Morena. Lo que se decía en la mañanera brincaba a medios, redes, chats de grillos y mesas de café. Y desde ahí también se empujaban políticas públicas, presiones institucionales y operaciones políticas.

Pero eso ya cambió.

Y el problema para la 4T es que todavía no saben cómo reaccionar.

Porque ahora la narrativa ya no la controla Palacio. La controla el vecino del norte.

La controla Trump con tuitazos, órdenes ejecutivas, expedientes, filtraciones y presiones financieras. La controla EU cuando revienta información sobre narcolaboratorios, cuando señala gobernadores, cuando endurece el tema de remesas o cuando deja correr versiones sobre investigaciones y extradiciones.

Y eso no le había pasado jamás a Morena desde 2018.

Por eso ahorita se ven descompuestos, reactivos y sin hoja de ruta. La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un problema todavía más delicado: no tiene operadores políticos fuertes alrededor, Morena está fracturado y buena parte de los grupos internos todavía obedecen más a los intereses de AMLO que a los de la propia presidenta.

En medio de ese desorden fue donde Maru Campos leyó perfectamente el momento político.

Porque ojo, la gobernadora no inició el pleito.

El primer golpe vino desde la Federación.

Intentaron cercarla políticamente por el tema de los agentes norteamericanos fallecidos en la Sierra Tarahumara, por el mega narcolaboratorio y por las versiones sobre cooperación con agencias estadounidenses. Le quisieron construir una narrativa de violación a la soberanía mientras al mismo tiempo el Gobierno Federal sigue protegiendo políticamente a personajes como Rocha Moya, señalado e investigado desde el gabacho.

Y ahí fue donde Maru decidió irse hacia adelante.

La gobernadora entendió que la 4T ya perdió el control de la conversación nacional y que ahorita los reflectores del país están puestos sobre Chihuahua. No solamente por el tema del narco, sino porque una parte importante de la población ve absurdo que quieran golpear políticamente a una gobernadora por combatir al crimen organizado mientras otros personajes ligados a Morena siguen siendo protegidos desde el poder.

Por eso Maru se fue directo a la Ciudad de México.

Y no fue precisamente a pasear.

La mandataria armó un verdadero road show nacional. Estuvo con Ciro Gómez Leyva, Javier Alatorre, Pascal Beltrán del Río, Joaquín López Dóriga y Carlos Loret de Mola.

Se metió literalmente a la cancha del Gobierno Federal.

Y desde ahí lanzó la ofensiva.

Respondió a los ataques por el caso de la Sierra Tarahumara y aprovechó para convertir el conflicto de Chihuahua en tema nacional. Ahí recordó el tamaño del mega narcolaboratorio encontrado en la sierra. Decenas de miles de litros de precursores químicos, toneladas de sustancias y capacidad industrial para fabricar droga sintética.

No era una cocinita clandestina.

Era un monstruo criminal.

Y entonces vino el golpe político fuerte.

La gobernadora acusó directamente a Ariadna Montiel de haber permitido acuerdos políticos con grupos criminales desde 2021 en la Sierra Tarahumara. Dijo que hubo intercambio de apoyo electoral por protección institucional y señaló que municipios como Guadalupe y Calvo y Morelos reflejan precisamente el crecimiento de esos pactos políticos y criminales.

Después soltó otro misil.

También mencionó a Andrea Chávez, señalando sus vínculos políticos con Adán Augusto López Hernández y con personajes ligados al grupo criminal conocido como La Barredora. Maru sostuvo que Andrea Chávez también debe ser entregada a la justicia por sus presuntos vínculos con dicha estructura criminal.

Ahí dejó clarísimo que ya no piensa jugar a la defensiva.

Maru lo entendió antes que muchos. Por eso decidió irse directo al centro del poder y aprovechar el vacío político y narrativo que hoy tiene Morena.

Y mientras la Gober andaba en la capital metiendo presión política, del otro lado del continente seguían pasando cosas que alimentan todavía más esta crisis regional.

Primero vino Cuba.

El Departamento de Justicia del vecino país del norte anunció cargos criminales contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996 donde murieron cuatro estadounidenses.

Treinta años después, los gringos volvieron a mandar el mensaje: no olvidan y tampoco perdonan.

Horas antes, Marco Rubio había reventado públicamente al régimen cubano y acusó a la familia Castro y al conglomerado militar GAESA de enriquecerse mientras Cuba se hunde entre apagones y hambre.

Luego apareció otro dato durísimo.

Autoridades africanas informaron el desmantelamiento de 12 narcolaboratorios y en 11 aparecieron vínculos relacionados con operadores del Cártel de Sinaloa.

Eso fortalece directamente la narrativa de Trump de que los cárteles mexicanos ya operan globalmente y deben ser tratados como estructuras terroristas internacionales.

Pero el golpe más delicado vino por la vía financiera.

La Casa Blanca endureció la vigilancia sobre transferencias sospechosas y movimientos constantes de dinero hacia México. En pocas palabras: comenzaron a mirar con lupa las remesas.

Y ahí está la bronca.

Porque millones de paisanos trabajan en el gabacho sin documentación plenamente regularizada. Muchos usan ITIN, efectivo o esquemas alternativos porque no cuentan con seguro social válido.

Actualmente viven en EU entre 11 y 13 millones de migrantes indocumentados mexicanos.

Por eso el endurecimiento financiero puede pegar durísimo.

Las remesas sostienen regiones completas del país. Y si los bancos comienzan a endurecer verificaciones y filtros, el golpe económico y político puede ser muy fuerte para México.

Primero no llegan los marines.

Primero llegan los bancos.

Mientras tanto, en el proceloso mundillo de la grilla local, el diputado federal Tony Meléndez sigue trabajando… y cantando.

Antier anduvo por la comunidad de El Tigre, allá rumbo a la cortina de La Boquilla, entregando apoyos a familias de pescadores. Y cuentan que próximamente podría dejarse caer por esta ciudad, posiblemente por algún barrio del poniente, donde desde hace tiempo le andan pidiendo apoyos… y también unas canciones.

Porque mientras unos andan agarrados del chongo en la geopolítica continental, otros siguen haciendo política a la vieja escuela.

Con acordeón, micrófono y cercanía.

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