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Columna política lunes 8 de junio de 2026

Carro completo para el PRI en Coahuila. Y no fue raspando.

En la elección de este domingo, donde se renovó el Congreso local, la alianza PRI, UDC salió aplanando en los 16 distritos en disputa.

Coahuila volvió a recordar que ahí el priismo no está en terapia intensiva. Está vivito, operando y todavía sabe ganar elecciones.

El triunfo tiene varios dueños: Alito Moreno, que agarra aire nacional; Manolo Jiménez, que confirma control político en casa; y la estructura priista de Coahuila, que sigue siendo de las pocas maquinarias tricolores que no se quedaron como museo de los noventa. Pero la derrota también tiene nombres.

Ariadna Montiel se lleva su primer golpe fuerte como dirigente de Morena. Y no faltan los que ya le cobran haber descuidado la plaza mientras andaba metida en otros pleitos nacionales, incluido el frente abierto contra Maru Campos.

También le rebota a Andy López Beltrán, quien soltó la Secretaría General de Morena hace unas semanas para ir preparando su propia ruta electoral en Tabasco. Bonita hora para bajarse del camión.

Morena llegó a Coahuila creyendo que la marca alcanzaba sola. Y el PRI le contestó con territorio, estructura y votos.

Ahora viene la pregunta grande rumbo al 2027: si el PRI y el PAN van juntos en las 17 gubernaturas, ¿cuántos Coahuilas más puede encontrar la oposición?

Porque lo de ayer no solo le dio una victoria al PRI. Le recordó a Morena que también se puede perder.

El PAN salió este sábado a medir músculo.

A un año de las elecciones del 27, donde se jugarán 17 gubernaturas, congresos locales, diputaciones federales, alcaldías y sindicaturas, la estructura azul se desplegó en todo el país bajo el llamado Terremoto Azul.

En Delicias también hubo movimiento. Se vio a la ola panista en distintos puntos de la ciudad, encabezada por David Gallegos, junto con liderazgos locales como el inge Mario Mata Carrasco, entre otros cuadros que salieron a hacer presencia territorial. Pero el mensaje no fue solo partidista.

A nivel nacional, el ejercicio tuvo doble lectura: mostrar estructura rumbo al año que entra y, al mismo tiempo, cerrar filas con la gobernadora Maru Campos ante el embate de la 4T.

Por eso también aparecieron aquí las pancartas de Delicias con Maru y hasta donde tope.

Desde sus redes, la Gober agradeció a Jorge Romero y a los miles de panistas que salieron a las calles en todo el país. El PAN convirtió el Terremoto en un espaldarazo nacional a Maru.

Ahora el agua empieza a oler a drenaje político.

Simón Levy soltó la bomba y apuntó directo contra Efraín Morales López, director general de Conagua. Según Levy, en esa dependencia se estaría cobrando un millón de pesos nada más por recibir empresarios que buscan destrabar proyectos de infraestructura. Ni el agua bendita salió tan cara.

Levy asegura que ya denunció el caso en Estados Unidos, ante el Departamento de Justicia, y que no se trata de un solo funcionario, sino de una red donde, según él, aparecen servidores públicos y senadores en funciones. La frase fue simple, pero venenosa, primero el millón, luego vemos. Y ahí Chihuahua debe poner atención.

Porque si a nivel nacional se le empieza a mover, acá tampoco es que la dependencia pueda presumir traje blanco.

En Chihuahua, Conagua ha sido una oficina gris, lejana y áspera con los agricultores. Mucho escritorio, poca sensibilidad y demasiados señalamientos alrededor de un tema sagrado para el estado, el agua. No se necesita decir más. A veces la corriente sola enseña hacia dónde viene el lodo.

Desde el sexenio pasado, Conagua quedó marcada por el pleito del agua, la presión contra los productores y esa sensación de que desde la Ciudad de México ven al campo chihuahuense como tinaco disponible.

Ahora, si además vienen denuncias de presuntos cobros, redes y mochadas, el tema deja de ser burocrático. Se vuelve político, penal y electoral.

Falta ver qué presenta Levy. Porque una cosa es prender el cerillo en X y otra muy distinta es enseñar la gasolina. Pero si trae lo que dice traer, en Conagua no van a necesitar paraguas. Van a necesitar salvavidas.

Este jueves Delicias inicia la fiebre futbolera. Por la inauguración del Mundial y el partido México contra Sudáfrica, el Gran Estadio Delicias, aprovechando la nueva pantalla gigante, será sede de una fiesta familiar desde las 11 de la mañana, con música en vivo, regalos, dinámicas, sorpresas, buen ambiente y gradas con sombra para disfrutar el arranque mundialista.

Maru Campos anunció que los juegos del TRI se transmitirán en distintos municipios del estado: Delicias, Jimenez, Cuauhtemoc, Chihuahua y Parral. Aquí, la cita será en el Gran Estadio, El partido inaugural será a la una de la tarde. Oficialmente nadie ha dicho que el país se paraliza, pero todos sabemos que cuando juega México, hasta el pendiente más urgente espera al segundo tiempo.

El proyecto viene de Gobierno del Estado y en Delicias la operación estará a cargo de Municipio, con el alcalde Jesús Valenciano como anfitrión junto a su equipo de trabajo.

Por los contingentes de profesores en perpetua protesta que asolan la CDMX, oliendo un jugoso botín a cambio de no obstruir el Mundial, ni se apuren: están por llegarles al precio.

En cuanto huelan el turbio olor del dinero, se van por donde vinieron. Y a esperar la próxima oportunidad para el siguiente chantaje. Es un script que tienen muy memorizado.

Viene a cuento el penoso asunto al recordar la situación de la gran capital en los días previos al campeonato de 1970.

Estaba recién estrenado el Metro y, como hoy, había ciertos problemas en la Línea 2, hoy llamada Línea Azul, la que transportaría a miles de usuarios rumbo al Estadio Azteca, hoy con otros nombres.

Las dificultades de entonces eran por lo nuevo del sistema de transporte colectivo. Hoy son por lo viejo y descuidado.

De perdida, en aquellos tiempos las autoridades fueron más previsoras que las de hoy: abrieron nuevas vialidades, ampliaron las redes eléctricas, reacondicionaron la infraestructura hotelera y de comunicaciones, en una gran coordinación con el empresariado.

Hoy se han limitado a dibujar ajolotes por miles y a ofrecer el raquítico servicio de algunos camiones urbanos para millones de usuarios.

En 1970 el transporte del Metro al estadio fue gratis. Hoy cobran lo mismo de siempre por el pésimo servicio. En el 70, el Aeropuerto Internacional funcionaba al cien, recibiendo miríadas de pasajeros de todo el mundo.

Hoy, un gran sector de ese espacio es un tiradero. Para acabarla, la selección de entonces era notoriamente superior a la de ahora. No es pesimismo. Es la realidad.

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