Columna política martes 30 de septiembre de 2025

Según se ve y se escucha, salvo alguno de esos imponderables tan frecuentes en la vida y, sobre todo, en la grilla, la fórmula panista local sería Roberto Carreón y Esteban Grajeola

Camino cerrado para otra opción. Es aquí donde pudiera surgir uno de esos imprevistos: que se decidiera que no fuera candidato, sino candidata, a la Alcaldía. Sería otro cantar. Por lo pronto, no se vislumbra una dama que pudiera emerger.

Han descuidado los cuadros en ese sentido. A no ser que aparezca una sorpresa, que tampoco puede descartarse. Entre las regidoras, no. En el área empresarial, quizá. En el sector magisterial pudiera haber algo con la maestra Sandra Gutiérrez, aunque la rodea un aura de radicalismo, factor que causó su salida como Secretaria de Educación Pública: no pudo o no quiso transigir con el sindicalismo, que con frecuencia tiene la última palabra.

Cuando fallece alguien destacado, la comunidad lo juzga, lo recuerda con afecto o, en ocasiones, lo olvida pronto. En el caso de Don Latif Issa Zablah , con “D” mayúscula, es de los primeros. Su huella fue y será generosa; su luz, imperecedera; su ejemplo, a seguir. Habrá quien escriba su historia, pues es y será parte de la historia de Delicias.

Delicias lo quiso, y él quiso a Delicias. En la última plática que tuvimos con él, César Camacho y yo, en presencia de su esposa Martha y su hijo Beto, nos compartió algo respecto a ese amor correspondido:

—Recién llegados a Delicias, un 24 de diciembre, íbamos mi hermano Nicolás y yo caminando por donde un grupo de señoras plantaba lilas en el solar de lo que sería la Plaza de las Lilas, hoy Benito Juárez.

—Hacía mucho frío y llevábamos las manos en las bolsas del pantalón.

—La calle era de pura tierra, mojada por el hielo de la noche anterior.

—Las manos nos cabían muy bien en los bolsillos: no traíamos casi nada, menos para la cena de Navidad que sería en unas horas.

—Íbamos tristeando, pensando en devolvernos a Torreón, de donde habíamos llegado luego de salir de nuestra patria, al otro lado del mar.

—En eso pensábamos, cuando se detuvo uno de los pocos automóviles que había en ese pueblo de tierra y frío.

—El chofer bajó el vidrio y nos gritó:

—“Muchachos, ¿dónde van a cenar?”

—“No sabemos”, le contestó Nicolás.

—“Soy Romeo Ornelas. Vivo cerca de aquí, cualquiera les puede dar razón de mi casa. Los espero a cenar a las diez. No vayan a dejar de ir”.

—Le subió al vidrio y arrancó.

—Nicolás me dijo: “Hermano, aquí nos quedaremos. Qué le andamos buscando. En un pueblo donde alguien invita a cenar a dos desconocidos, no nos puede ir mal”.

Hoy que ha muerto, es justo recordar este pasaje de su vida productiva y generosa, que comenzó desde abajo, repartiendo tanques de gas, y terminó en la cima de la estimación general de un pueblo donde, en un día remoto, alguien que no lo conocía lo invitó a compartir su mesa.

Triangulación de fondos públicos, lavado de dinero, uso de recursos de procedencia ilícita, financiamiento de actividades electorales con dinero del narco… Sólo les faltó acusarla de quedarse con el cambio de los mandados. Así traen los gringos a Luisa Alcalde, lideresa nacional de Morena, según un Simón Levy, quien en los últimos meses ha filtrado información acerca de los procesos que tienen en EU contra políticos y empresarios mexicanos. Ya hasta demanda le han fincado.

“El rey no ha muerto”. Así lo dijo, muy claro, la Gobernadora, con invitación a que se ponga el saco a quien le quede. Fuerte frase ante el salto político de Daniela Álvarez, presidenta estatal del PAN y, por lo tanto, árbitra de la contienda por venir, quien compró unos botes de pintura y se puso a pintar bardas a su favor en Juárez. Te lo digo Pedro para que entienda Juan. Así de claro del mensaje de Maru que no va a soltar las riendas hasta el final.

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