martes, junio 9, 2026
spot_img
InicioEl grilleroColumna política martes 9 de junio de 2026

Columna política martes 9 de junio de 2026

El reto de Alito

Pues bueno, la elección de Coahuila dejó más que un Congreso pintado de tricolor. Dejó un mensaje. Y no precisamente en letra chiquita.

El PRI, aliado con la UDC, barrió en los 16 distritos de mayoría. Morena se quedó viendo pasar el tren. El PAN y Movimiento Ciudadano, por andar jugando a la pureza política, terminaron con votaciones de vergüenza y hasta con riesgo de perder el registro estatal.

Tras la victoria, Alito Moreno no perdió tiempo. Se paró sobre el resultado de Coahuila y lanzó el reto directo a Jorge Romero y a Dante Delgado: o van juntos, o le dan otra oportunidad al régimen. Así de simple.

El dirigente nacional del PRI dijo: tenemos que pensar en México, no en cálculos políticos electorales para un partido. Si construimos un gran frente opositor vamos a ser más competitivos, le vamos a ganar el Congreso a Morena y habrá equilibrio en este país.

Y ahí está el centro del mensaje. No se trata de quién se cuelga la medalla. Se trata de quién evita que Morena vuelva a quedarse con la caja, el árbitro, el estadio y hasta el carrito de las nieves.

Alito planteó una alianza entre los tres para competir en las elecciones del 27, donde estarán en juego 17 gubernaturas. Según sus números, con un frente opositor podrían pelear con posibilidades reales en todas y ganar al menos 12.

Entre los estados donde ve mejores condiciones mencionó Chihuahua, Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León, Colima, Sinaloa, Sonora y Zacatecas.

Y claro, Chihuahua no aparece ahí por casualidad. Aquí la mesa está puesta.

Morena venía creciendo, sí. Pero la embestida nacional contra Maru Campos por el tema del narcolaboratorio, lejos de tumbarla, terminó colocándola en el centro de la resistencia política contra la 4T. Les salió al revés.

A eso súmele el desgaste de Morena, los señalamientos contra figuras del régimen, el ruido que llega desde Estados Unidos sobre gobernadores y operadores morenistas, y una narrativa federal que ya no domina ni sus propias mañaneras.

Antes desde Palacio Nacional ponían el tema del día. Hoy, el tema se los ponen desde Washington. Y eso cambia todo.

Por eso el resultado de Coahuila no es menor. Fue un laboratorio electoral. Y el experimento dejó una conclusión cruel para quienes se creen autosuficientes: separados, PAN y MC no les alcanza juntos con el PRI, compiten.

Jorge Romero tiene ahora el balón en los pies. Él había dicho que no a las alianzas. En Coahuila no fueron juntos. El resultado fue una tunda política con acta de defunción incluida para los azules y naranjas en ese Estado.

MC también tendrá que decidir si quiere seguir vendiendo la idea de que es una tercera vía o si prefiere aceptar que, en muchos estados, sin alianza apenas alcanza para poner espectaculares y mandar buenas vibras.

En Chihuahua, muchas voces ya le han urgido a Daniela Álvarez que entienda la aritmética básica: uno más uno sigue siendo dos.

Jesús Valenciano y Marco Bonilla, los dos con más posibilidades para quedarse con la candidatura a la gubernatura, han manifestado su deseo de que la coalición se mantenga.

En el evento de apoyo de Maru Campos hace un par de semanas se vieron muchos tricolores respaldando a la Gober. O sea, las señales son obvias.

Aquí la alianza no sería un lujo. Sería necesidad. Congreso federal, Congreso local, alcaldías y, sobre todo, gubernatura.

Tan fuerte fue el golpe de Coahuila que hasta Vicente Fox salió a felicitar al PRI. Le dijo a Alito que el tricolor renacía como el ave Fénix, como en los viejos tiempos. Ahora falta ver si ese triunfo alcanza para mover las placas tectónicas de la oposición nacional.

Porque mientras ellos deciden si se juntan o se siguen viendo feo, la 4T trae otros incendios. Uno de ellos viene del norte.

Ayer se reportó una llamada entre Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, y el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente. La versión oficial mexicana habló de una conversación cordial y respetuosa sobre seguridad, migración y comercio. Muy bonito. Muy diplomático. Muy de boletín para que nadie se despeine.

Pero los reportes que han empezado a circular apuntan a otra lectura: que Washington está presionando a México para acelerar acciones contra el flujo migratorio, el tráfico de fentanilo y el desmantelamiento de cárteles. En pocas palabras: menos discursos y más entregables los Rocha Moya y compañía.

También corren versiones, que en esa conversación se habría puesto sobre la mesa el caso de Adán Augusto López: le habrían notificado al Canciller que el Senador ya no tiene visa y que se le investiga en EU por el huachicol y lavado de dinero.

Y en medio de todo esto apareció otra lectura.

Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, una de las primeras tijeras cayó sobre USAID, la agencia de cooperación internacional de EU. Oficialmente era ayuda humanitaria, desarrollo, salud y democracia. Pero para el trumpismo, aquello era más una red de financiamiento a la izquierda a nivel global, no simple flinatropía.

Sin esa chequera internacional, muchas izquierdas latinoamericanas se quedaron sin el mismo oxígeno, sin el mismo relato y sin la misma calle. Y el mapa ya se está moviendo.

En Ecuador perdió el correísmo. En Bolivia se desplomó el MAS. En Chile ganó la derecha. En Colombia, el petrismo ya perdió la primera vuelta y llega muy golpeado a la segunda. Y el domingo, Keiko Fujimori ganó en Perú. No es casualidad.

Trump y Marco Rubio traen una estrategia continental: desmontar la estructura política, financiera y operativa de la izquierda latinoamericana.

Por eso el caso Cuba importa. Washington no ve a Cuba la sólo como una isla vieja, empobrecida y ruidosa. La ve como matriz. Como escuela. Como nodo de operación política en la región.

Ahí pueden aplicar el laboratorio: sanciones, señalamientos, designaciones, órdenes judiciales, extracciones o sustracciones. Primero Cuba. Luego, ya tienen la mira puesta acá.

Por eso la 4T debería ir poniendo las barbas a remojar.

Por eso Alfonso Durazo y Américo Villarreal andan de sapos con los gringos. Ya saben lo que viene y quieren adelantarse entregando información para que el castigo no sea tan fuerte sobre ellos. Mensos no son.

Porque si Cuba es el ensayo, México es el siguiente capítulo.

Pero ese veneno lo dejamos para otra columna.

RELATED ARTICLES
spot_img
spot_img

Most Popular