InicioEl grilleroColumna política viernes 15 de mayo de 2026

Columna política viernes 15 de mayo de 2026

Lo que hace unas semanas parecía solamente una confrontación política entre Morena y el Gobierno de Chihuahua, ya escaló a niveles donde ya se habla de federalismo, ruptura institucional y hasta separatismo norteño. Y sí, aunque suene a sobremesa con sotol y carne asada, el tema ya empezó a circular en columnas, redes y mesas políticas.

Mañana Morena marchará en Chihuahua capital para exigir juicio político contra la gobernadora Maru Campos, bajo el argumento de una supuesta violación a la soberanía nacional por los hechos ocurridos en la Sierra y la presunta presencia de agentes estadounidenses. Se espera que vengan personajes de la 4T de todo el País, y claro, con todo y acarreados, más lo que quieren aparecer en la boleta electoral el año que entra, pues habrá pase de lista.

Pero aquí viene el primer baño de realidad jurídica: el juicio político no es una orden de arresto ni una carpeta penal. Es un procedimiento político administrativo largo que tendría que pasar por cámaras federales y terminaría aterrizando en el Congreso de Chihuahua, donde el PAN y sus aliados siguen teniendo control político suficiente para bloquear cualquier intento de destitución. O sea, traducido al español norteño: quieren tumbar el árbol, pero ni siquiera traen hacha prestada.

El segundo escenario, todavía más explosivo, es el discurso que ya empieza a escucharse en ciertos sectores empresariales, políticos y ciudadanos: revisar el pacto federal. Ahí es donde Chihuahua y Nuevo León empiezan a parecerse.

Porque el enojo no nace solamente del tema político. Nace del dinero. Desde hace años, distintos gobiernos estatales y legisladores han insistido en que Chihuahua aporta muchísimo más a la Federación de lo que recibe. Hay cifras que hablan de entre 35 y 39 centavos devueltos por cada peso federal recaudado en el estado.

Y mientras eso pasa, la percepción en buena parte del estado es que la Federación trae abandonados temas clave: carreteras destrozadas, presión migratoria, seguridad fronteriza, crisis de agua y un sistema de salud que muchas veces sobrevive más por el estado que por la Federación.

Por eso empezó otra vez el viejo fantasma norteño: ¿y si Chihuahua caminara solo? Evidentemente no existe hoy un escenario real e inmediato de separación, ni jurídica ni política. Pero el simple hecho de que el tema ya se converse públicamente habla del tamaño del desgaste entre el centro y el norte del país.

La ironía es brutal. Morena sale a acusar traición a la patria mientras en redes la narrativa se les está volteando encima. Porque buena parte de la ciudadanía no está viendo a una gobernadora entregando el estado, sino a una gobernadora enfrentando al narco en un momento donde otros prefieren hacerse de la vista gorda.

Y por si faltaba gasolina al incendio, justo cuando Morena convocaba a la marcha apareció el corrido Yo con Maru, que terminó robándose el día en redes sociales. Mientras unos llamaban a movilización política, el acordeón y la narrativa de respaldo a la Gober se hicieron virales entre miles de usuarios que comenzaron a compartir el tema como símbolo de apoyo a Maru Campos. México siendo México: aquí una batalla política puede terminar convirtiéndose en playlist regional.

Al final, el horizonte inmediato parece más político que jurídico. Morena buscará presión mediática y movilización. El PAN intentará convertir a Chihuahua en símbolo de resistencia contra el centralismo de la 4T. Y mientras ambos lados se pelean el discurso, la ciudadanía parece mandar otro mensaje: en un país donde muchos sospechan pactos con el crimen, al menos en Chihuahua todavía quieren ver a alguien que sí les planta cara.

Y eso, guste o no en Palacio Nacional, hoy políticamente pesa más que cualquier consigna de marcha. La 4T enfrenta una tormenta que ya no es solamente mediática, sino financiera, diplomática y hasta institucional.

Primero vino el golpe del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra CIBanco, Intercam y Vector, señalados por presuntos movimientos ligados al lavado de dinero y operaciones vinculadas al narcotráfico y al fentanilo. El mensaje fue brutal: Washington ya no solamente está señalando capos, ahora también está volteando hacia las rutas financieras y bancarias del dinero. Y aunque el gobierno mexicano intentó bajar la presión, el daño quedó hecho.

Como si eso fuera poco, Pemex vuelve a convertirse en otra bomba política para Claudia Sheinbaum. La petrolera arrastra una deuda gigantesca, pérdidas multimillonarias y ahora se confirma la salida de Víctor Rodríguez de la dirección general. Entra Juan Carlos Carpio con una empresa prácticamente incendiada financiera y operativamente. Cambian al capitán, pero el barco sigue haciendo agua.

Y encima de eso, comenzaron a circular versiones todavía más delicadas. El analista Simón Levy aseguró públicamente que autoridades estadounidenses ya siguen la pista de un presunto desfalco multimillonario relacionado con huachicol fiscal, donde se menciona el nombre de Andy López Beltrán

Y mientras todo esto ocurre en México, Donald Trump y Marco Rubio siguen moviendo piezas a nivel internacional. Trump estuvo en China acompañado por los empresarios más poderosos de Estados Unidos, fortaleciendo acuerdos y relaciones económicas en medio de la tensión global. Incluso el propio presidente chino terminó reconociendo públicamente que Trump está haciendo grande otra vez a Norteamerica algo que hace apenas unos años parecía impensable entre ambas potencias.

A eso se suma otro movimiento que encendió alertas geopolíticas: versiones sobre reuniones y operaciones de alto nivel de inteligencia estadounidense alrededor de Cuba, donde muchos analistas ya empiezan a hablar de posibles escenarios de transición política en la isla.

Pero detrás de la diplomacia y los negocios viene también el mensaje político. La línea dura de Trump y Rubio apunta directamente contra gobiernos de izquierda en América Latina, especialmente aquellos señalados por presuntos vínculos con corrupción, narcotráfico, autoritarismo o redes financieras irregulares. Y en ese tablero geopolítico, México cada vez aparece más seguido en la conversación de Washington.

Ayer en conferencia de prensa, Alejandro Domínguez junto con la dirigencia estatal y legisladores del PRI soltaron una jugada que, políticamente hablando, tiene bastante lógica aunque también bastante colmillo. La propuesta busca que quien se registre como candidato a alcalde pueda entrar automáticamente como regidor de representación proporcional en caso de perder, siempre y cuando alcance el porcentaje requerido.

Traducido al español político: si no ganan la presidencia, mínimo no se van con las manos vacías.

Y ojo, porque esto también mueve las piezas rumbo a las alianzas. A partir de mañana comenzarán los registros de quienes el PRI llama defensores, y evidentemente quienes se anoten primero también estarán levantando la mano para amarrar posiciones en una eventual negociación con el PAN.

En municipios como Delicias el tema se va a poner interesante. Porque quien se registre prácticamente estaría jugando doble: buscando la alcaldía y al mismo tiempo apartando lugar en la fila de las regidurías. Política preventiva, le dicen algunos. Otros simplemente le llaman no dejar ir la nómina tan fácil.

Y aunque algunos lo ven medio gandalla, la realidad es que todos los partidos quisieran tener un paracaídas así cuando vienen tiempos electorales complicados. Más en un escenario donde el PRI en Chihuahua gobierna apenas unos cuantos municipios y necesita cuidar cada espacio político que todavía conserva.

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