Ricardo Monreal ya comenzó a mover piezas rumbo al 2027.
Y no fue casualidad.
La iniciativa que presentó para anular elecciones por intervención extranjera, presión económica, manipulación digital o financiamiento ilícito apareció justo cuando Morena enfrenta el momento más complicado desde que llegó al poder en el 2018.
Porque mientras Monreal hablaba de soberanía y elecciones, por abajo el ambiente político seguía calentándose durísimo.
Ayer trascendió que Interpol ya emitió fichas rojas contra varios implicados en el caso Rocha Moya. De los diez señalados, dos ya se entregaron a la justicia norteamericana y el resto ya estaría bajo búsqueda internacional.
Eso ya no es grilla local.
Eso ya es presión internacional directa.
Y por eso llamó muchísimo la atención la reunión que sostuvo Claudia Sheinbaum con el secretario de Seguridad de EU, Markwayne Mullin, junto con el embajador Ronald Johnson.
El comunicado oficial habló de narcoterrorismo, tráfico de personas, drogas y seguridad fronteriza.
Pero en la grilla pesada comenzó a circular otra versión.
Que la reunión fue mucho más dura de lo que públicamente se reconoció. Que desde el gabacho dejaron claro que ya no van a tolerar más retrasos, simulaciones ni protección política alrededor de personajes ligados al crimen organizado.
Y mientras todo eso ocurre, en Morena ya comenzaron a hacer cuentas.
Cuentas frías.
Porque operadores y analistas políticos empezaron a medir qué pasaría si el endurecimiento de EU escala contra estructuras regionales de poder ligadas a la 4T.
Ahí apareció un dato que comenzó a poner nerviosos a varios.
Actualmente Morena y aliados tienen alrededor de 253 diputados federales. Pero grupos políticos ligados a estados como Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tabasco, Michoacán y Baja California controlan aproximadamente 42 legisladores.
Sinaloa tendría 8.
Sonora 5.
Tamaulipas 3.
Tabasco 6.
Michoacán 9.
Y Baja California 11.
En pocas palabras, si parte de esas estructuras regionales terminan fracturadas política o judicialmente, Morena podría perder la mayoría simple en San Lázaro.
Y ahí está el verdadero miedo rumbo al 27.
No solamente perder gubernaturas.
Perder control territorial, político y legislativo al mismo tiempo.
Porque el próximo año se juegan 17 gubernaturas y la 4T sabe perfectamente que llegará a esa elección en medio de una presión internacional que hace apenas unos años parecía impensable.
Y mientras todo eso revienta arriba, Maru Campos sigue aprovechando el vacío político nacional.
Por segundo día consecutivo, la Gobernadora se aventó gira mediática en la Ciudad de México. Ahora estuvo con Luis Cárdenas, Adela Micha y Fernanda Familiar, además de participaciones y cobertura en Reforma y El Universal.
Y el mensaje fue el mismo en prácticamente todos los espacios.
No se va a doblar.
Maru siguió elevando el tono contra Ariadna Montiel y Andrea Chávez, señalando que existe el riesgo de que Morena quiera trasladar a Chihuahua modelos políticos ligados al crimen organizado para intentar ganar el año que entra.
También dejó entrever otra preocupación fuerte.
Que más allá de un eventual juicio político, el verdadero riesgo sería un sabotaje político y financiero contra Chihuahua previo a la elección para debilitar al estado y facilitarle el camino a Morena.
Y ahí soltó otra frase importante.
Que no piensa pedir disculpas.
Porque después del accidente donde murieron los agentes estadounidenses y del escándalo por la Sierra Tarahumara, desde Palacio Nacional agarraron a Chihuahua como saco de box político durante semanas.
Pero la Gober aguantó.
Y ahora comenzó a responder.
También reconoció algo que pocos políticos admiten públicamente: que sí existe miedo, pero que aun así hay decisiones que se tienen que tomar.
Y políticamente eso le ayudó mucho.
Porque mostró una parte más humana en medio del agarrón nacional que trae encima.
Ahí es donde la figura de Maru empieza a brincar del plano estatal al nacional.
Porque aunque ella insiste en que quiere terminar su mandato y no piensa en el 2030, la realidad es que desde hace días comenzó a colocarse en el radar político nacional.
Y no sería la primera vez que un chihuahuense ronda la silla presidencial.
De acuerdo con la historia, el general Carlos Pacheco Villalobos y don Abraham González Casavantes son quizá los dos chihuahuenses que más cerca estuvieron de llegar a la Presidencia de la República.
Pacheco, originario de El Terrero, municipio de Balleza, población que hoy lleva su nombre, estuvo en la pelea presidencial de 1880. Al final la silla terminó en manos del general Manuel González. Ambos arrastraban heridas y secuelas de sus participaciones en la intervención francesa.
Don Abraham González, originario de Guerrero, también estuvo cerca. Como secretario de Gobernación y figura central del maderismo, se perfilaba como posible sucesor de Francisco I. Madero. Pero la historia dio otro giro y ambos terminaron asesinados.
Hoy, por esas vueltas raras de la política mexicana, Maru comienza a caminar una ruta que hace apenas meses parecía impensable.
Pero por lo pronto, Campos Galván ya se metió de lleno a la conversación política nacional.
Y eso en el centro del país ya lo entendieron.
Por cierto, otro frente que se le está incendiando a la 4T en Chihuahua es el campo.
En las últimas horas comenzó a circular fuerte entre agricultores y redes sociales una campaña contra Román Alcántar, delegado de Conagua en Chihuahua. Productores lo acusan de indiferencia, maltrato y de poner trabas al campo en uno de los estados más sensibles del país en materia hídrica.
Y el tema no es menor.
Hay que recordar que Jesús Valenciano también trae pleito casado con Román Alcántar desde hace tiempo precisamente por el trato hacia los agricultores del centro sur.
La molestia ya escaló.
Después del fracaso de la marcha guinda el fin de semana pasado, muchos productores comenzaron a señalar directamente a funcionarios federales ligados al tema del agua.
Y ahora el nombre que más aparece es el de Román Alcántar.
Porque cuando el campo chihuahuense fija objetivo, normalmente no suelta presión.
Ya lo demostraron tomando carreteras, casetas y reventando movilizaciones políticas.
Y el que también volvió a repartir coscorrón fue Jesús Valenciano.
Ahora le tocó al senador Juan Carlos Loera, personaje que desde la guerra del agua del 2020 quedó marcado en el centro sur como uno de los principales operadores contra los agricultores chihuahuenses.
No son pocos los que recuerdan cómo lo corrieron entre reclamos y mentadas de Delicias y la región por alinearse con la Federación en pleno conflicto por el agua.
Ayer Loera acusó a Valenciano de estar detrás de los bloqueos contra Morena del fin de semana.
Y Valenciano respondió seco.
Dijo que a los locos, huevones y pendejos no se les hace caso.
Y pues bueno.
El excandidato perdedor a la gubernatura nomás no logra conectar con el centro sur del Estado.



