Chihuahua vuelve mañana a convertirse en el epicentro político del país.
Mientras Morena sigue tratando de contener la presión que llega desde Washington, explicar reformas cada vez más polémicas y administrar las crisis que se acumulan alrededor de varios de sus cuadros, en Chihuahua se prepara una demostración de fuerza que podría terminar enviando un mensaje mucho más grande que las fronteras del estado.
La convocatoria formal es respaldar a la gobernadora Maru Campos.
Pero el evento ya rebasó hace rato esa frontera.
Lo que se espera mañana en el Centro de Convenciones es una demostración de fuerza política y social que busca mandar un mensaje al resto del país.
Se espera la presencia de dirigentes nacionales, diputados federales, senadores, alcaldes, productores agrícolas, sociedad civil organizada, empresarios, maestros, padres de familia y ciudadanos de todo Chihuahua, así como visitantes de otras partes del país que han seguido de cerca lo ocurrido en las últimas semanas.
Porque para muchos sectores, Maru se ha convertido en el principal rostros de oposición frente al gobierno federal.
Y precisamente ahí está una de las claves de lo que ocurrirá mañana.
Porque hace apenas unas semanas Morena intentó demostrar músculo en Chihuahua y la operación terminó muy lejos de las expectativas que habían construido desde la Ciudad de México.
Todavía se recuerda la visita de Andy López Beltrán y Ariadna Montiel.
Ambos fueron recibidos entre rechiflas y expresiones de molestia en el aeropuerto por ciudadanos que se encontraban en el lugar, tanto personas que los estaban esperando como viajeros que llegaban y salían de la terminal aérea.
Después vinieron las protestas de agricultores. Los bloqueos. La inconformidad.
Y una movilización que nunca terminó de generar el impacto que esperaban.
Mañana buscan la fotografía opuesta.
Una oposición más unida, más organizada y cada vez más agrupada alrededor de la figura de la Gober como uno de los principales referentes nacionales frente al régimen.
Al final, más allá de los discursos, lo que estará en juego serán dos fotografías.
La de una movilización de Morena que nunca terminó de despegar.
Y la de una oposición que busca demostrar que empieza a encontrar rumbo, liderazgo y punto de encuentro rumbo al 27.
Mientras tanto, el Senado también dejó imágenes interesantes.
Ricardo Anaya y varios legisladores del PAN aparecieron portando camisetas con la leyenda Yo Con Maru.
Pero llevaron además otras playeras color guinda con un mensaje todavía más incómodo.
Yo Con Rocha. El reto era sencillo.
Si Morena está tan convencido de la inocencia de Rubén Rocha Moya, que se las pusieran.
Nadie quiso. Ni por accidente. Ni por solidaridad partidista. Ni por compañerismo político.
Lo que también llamó la atención fue el silencio de varios personajes que hasta hace poco defendían públicamente al gobernador sinaloense.
A propósito de eso, Enrique Inzunza volvió a aparecer en el radar.
Solicitó licencia al Senado. Pero una licencia exprés. Pide licencia. Desaparece. Y anuncia su regreso casi de inmediato.
Lo curioso es que lleva semanas prácticamente desaparecido de la escena pública mientras continúan las acusaciones provenientes de Estados Unidos. Qué casualidad.
Como dirían los clásicos, nada genera más sospechas que intentar parecer tranquilo cuando todo el mundo te está observando.
Y mientras eso ocurre, la presión de Washington sigue creciendo.
Este viernes amanecimos con un reportaje del New York Times que confirma lo que muchos venían advirtiendo desde hace meses.
La administración de Donald Trump está impulsando una estrategia regional para aumentar la cooperación militar y de inteligencia contra los cárteles.
El reportaje menciona los casos de Ecuador y Guatemala. La intención es construir una red continental de colaboración contra el narcotráfico.
México sigue siendo la pieza más importante del tablero.Y también la más complicada.
Porque Claudia Sheinbaum ha rechazado públicamente la posibilidad de presencia militar estadounidense.
Sin embargo, desde Washington cada vez se habla menos de discursos y más de resultados. Ese es el verdadero cambio.
La paciencia de los gringos empieza a agotarse.
Y mientras tanto siguen corriendo los plazos alrededor de los expedientes que involucran a diversos personajes políticos de Sinaloa. El reloj sigue avanzando.
Y el silencio de Morena alrededor de Rocha Moya cada día pesa más.
Porque defenderlo tiene costo político. Pero abandonarlo también. Y ahí es donde parecen estar atrapados.
Como si todo eso fuera poco, la llamada Ley Monreal sigue generando confusión.
Muchos celebraron pensando que la reforma había sido retirada. No fue así. Lo que se retiró fue parte del dictamen de las leyes secundarias.
La modificación constitucional sigue viva. Y varios especialistas han advertido que incluso podría resultar más delicada.
Porque la regla queda en la Constitución, pero buena parte de su interpretación terminaría dependiendo de tribunales y jueces.
Traducido al español de la calle. El problema no desapareció. Simplemente cambió de lugar.
Y cuando una norma queda suficientemente abierta para que distintos actores la interpreten a conveniencia, normalmente los conflictos apenas empiezan.
El miedo no anda en burro.
Y en Morena saben perfectamente que el año que entra será muy complicado.
Por eso cada movimiento electoral se está observando con lupa.
Por eso aparecen reformas. Por eso aparecen ocurrencias. Por eso aparecen intentos de controlar la narrativa.
Y por eso también cobra importancia lo que ocurra mañana en Chihuahua.
Porque al final no será solamente una concentración de apoyo a Maru Campos.
Será una fotografía política.
Y las fotografías, sobre todo en vísperas electorales, suelen decir mucho más que los discursos.

