El epicentro
Hoy Delicias vuelve a ser el epicentro. Viene Maru Campos. Y cuando viene la Gobernadora, no llega a cortar un listón y tomarse la foto. Llega con obra. Con seguridad. Con gabinete. Con discurso. Y con lectura política.
Primero inaugurará la pista de atletismo de la Ciudad Deportiva, allá a espaldas de la Feria. Es una primera etapa. Pista de tartán. Cancha de futbol. Espacios para entrenar. Para competir. Para atraer torneos. Para que Delicias deje de mandar atletas a buscar dónde prepararse y empiece a recibir competencias de fuera.
Más jóvenes haciendo deporte. Más familias conviviendo. Más turismo deportivo. Más hoteles ocupados. Más restaurantes trabajando. Más derrama. Y también menos tiempo para los vicios.
Ahí estará desde luego el anfitrión Jesús Valenciano. También Jorge Puentes, coordinador de Desarrollo Municipal del Gobierno del Estado. El profe Francisco Javier Miranda, institución del atletismo local. Teporaca Romero, directora del deporte chihuahuense. Y Mario Vázquez, que estará en toda la gira y no precisamente para ir a calentar la grada.
Luego viene el segundo mensaje. Uniformes. Cuatrimotos. Patrullas. Seguridad. Ahí estará Gilberto Loya, secretario de Seguridad Pública del Estado. También el general de Brigada de Estado Mayor Felipe González Moreno, comandante de la Quinta Zona Militar. Alejandro Licón Blanco, presidente estatal de los nogaleros.
No es una agenda menor. Maru viene a reforzar dos cosas. La primera, que el Estado le sigue apostando a los jóvenes, al deporte y a los espacios de convivencia. La segunda, que la seguridad se combate con equipo, coordinación y presencia.
No con abrazos de utilería. La Gober ya sabe lo que cuesta entrarle al tema. La 4T la puso en la mira tras el golpe al narcolaboratorio en la Sierra. Porque una cosa es hablar de combatir al crimen desde la comodidad de una mañanera y otra mandar a desmantelarles el negocio donde de veras les duele. Maru sí se faja.
Y esta visita llega en momento político. Porque Delicias no es cualquier parada. Aquí es la tierra de Valenciano, uno de los nombres que más suenan rumbo al 27.
Así que hoy se espera desfile. Alcaldes. Aspirantes a diputaciones locales y federales. Quienes quieren ser regidores. Los que van por sindicaturas, pero todavía no lo saben, pues casi siempre son espacios que dejan como premio de consolación. Los que buscan reelegirse. Y los que apenas quieren aparecer por primera vez en una boleta.
Todos buscando una sonrisa. Una palmadita. Una foto. O aunque sea una mirada de la jefa. Porque las candidaturas no se van a resolver por ocurrencias de café ni por encuestas hechas en una servilleta. Van a pasar por la mesa de la gobernadora. Por su visto bueno.
Hoy Delicias tendrá pista. Tendrá patrullas. Tendrá gabinete. Y tendrá política. De esa que no se anuncia en la agenda, pero se alcanza a ver desde lejos.
Sopas, sopas y sopas
Donald Trump llegó al G7 de Francia como llega siempre. Sin pedir permiso. Se paró frente a los líderes de Estados Unidos, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón. Tomó su lugar. Y soltó la frase. Ya llegó el jefe.
Luego vino el resto. Sopas. Trump cargó otra vez contra México. Dijo que el tráfico de drogas por mar cayó 97 por ciento. Que por tierra bajó más de 60 por ciento. Y que ahora su gobierno se concentrará en la ruta terrestre. O sea, México.
Después remató. Que México perdió el control de su territorio. Que los cárteles mandan. Y que Claudia Sheinbaum es una buena mujer, pero está muy asustada.
No fue en una entrevista de banqueta. No fue en una red social. Fue frente a los países más poderosos de Occidente. Vaya exhibida. Y no llegó sola.
J. D. Vance salió después a dejar la puerta entreabierta. Dijo que EU quiere trabajar con México. Pero también que se reserva el derecho de usar la fuerza militar si considera necesario proteger a su gente.
Traducción para quien todavía ande buscando subtítulos: Washington no descarta nada. Primero cooperación. Luego presión. Y al final, el garrote arriba de la mesa.
Todavía faltaba el tercer sopapo. El T-MEC. Trump dijo que preferiría no tener el acuerdo comercial con México y Canadá. Que los americanos estarían mejor sin él.
Luego dejó abierta la posibilidad de firmarlo. La táctica de siempre. Avienta la granada. Ve quién se esconde. Mide el miedo. Y después se sienta a negociar desde arriba. La teoría del loco, pero con misiles, aranceles y la economía de Norteamérica de rehén.
No es un juego menor. El T-MEC sostiene una cadena industrial gigantesca. En Chihuahua pega directo. Maquiladoras. Automotriz. Exportaciones. Proveedores. Empleos. Miles de familias que no viven de un discurso, sino de que la planta abra mañana y no cierre el próximo mes.
Por eso en la 4T deben traer más café que sueño. Porque Trump no está hablando al aire. Está apretando varios botones al mismo tiempo. Y el mensaje de fondo. México tiene que cooperar más o los gringos subirán el costo.
Se nubló el cielo
Se nubló el cielo en la cuadra de Pensiones Civiles del Estado. No por tormenta. Por el calorón. Y por la fila de funcionarios que cayó a Delicias para inaugurar la primera etapa de renovación de la delegación.
La obra no es de relumbrón. Es de las que sí cuentan. Hemodiálisis renovada. Equipo de imagenología. Farmacia mejorada. Laboratorio. Espacios más dignos para pacientes y personal. Más de 25 millones de pesos. Beneficio directo para más de 7 mil 500 derechohabientes de la región Centro-Sur.
Ahí estuvo el alcalde Jesús Valenciano, haciendo presencia en una obra que le pega a mucha gente de Delicias y de los municipios vecinos. También Pepe Granillo, secretario de Hacienda. Heriberto Miranda, director de Pensiones Civiles. Gilberto Baeza, secretario de Salud. Roberto Carreón. Mario Vázquez. Y la habitual fauna de acto oficial, que llega puntual cuando hay listón, micrófono y foto.
Pero las más contentas eran las trabajadoras. Tenían semanas batallando en unidades móviles. Con este sol, hasta el estetoscopio pedía incapacidad. Se fajaron. Ahora ya tienen mejores condiciones para atender. Y eso, en Pensiones, vale más que cualquier discurso de inauguración.
La siguiente etapa traerá consulta externa, áreas administrativas, salas de espera y atención médica continua. Poco a poco. Pero al menos ya empezó a moverse una delegación que durante años cargó más pendientes que expedientes.
La fila guinda
Morena abrió la puerta. Y en Chihuahua ya se empezó a formar la fila. El próximo martes 23 de junio será el registro de aspirantes en el World Trade Center de la Ciudad de México. Chihuahua comparte día con Colima y Guerrero.
Allá irán los que quieren la coordinación estatal de la Defensa de la Transformación. El nombre es larguísimo. La intención es muy simple. Buscar la gubernatura. Cruz Pérez Cuéllar llega como el más adelantado. Pidió licencia. Se separó de la Presidencia Municipal de Juárez. Se puso formal para jugar la interna.
Andrea Chávez también ya dejó el Senado desde hace meses. Martín Chaparro también aparece en el radar. El profe trae militancia vieja. Izquierda de la de antes. De la que discutía ideología y no seguidores. Zurdo desde antes de que mataran a Trotsky en Coyoacán.
Luego está Mayra Chávez. Más discreta. Más amable. Menos estridente.
Y al fondo aparece Juan Carlos Loera. El hombre que todavía provoca urticaria en buena parte del campo chihuahuense.
La convocatoria establece que el proceso interno caminará durante julio y agosto. La encuesta, si no cambian la jugada a media cancha, deberá definir las candidaturas en septiembre.
Primero se registran. Luego los miden. Después se abrazan para la foto. Y finalmente empieza la parte más complicada: que todos acepten el resultado sin sacar el cuchillo. Ahí estará la bronca: los grupos andan divididos y no se ve por dónde lleguen a un acuerdo para ir en unidad en torno al que llegue como ungido.
Política nivel kínder
En los días previos al destape de Miguel de la Madrid, José López Portillo vino a Chihuahua. Con él viajaban el aspirante. El secretario de Hacienda. El general Félix Galván López, secretario de la Defensa. Y Óscar Ornelas, gobernador del estado.
Fueron de Chihuahua a Cuauhtémoc en helicóptero. Al regreso, un funcionario estatal quiso jugarle al detective. Le preguntó a Ornelas si había escuchado algo. Una señal. Una pista. Algún comentario presidencial sobre quién sería el bueno. El gobernador lo frenó en seco.
Ni el presidente estaba tonto para andar revelando el nombre del sucesor. Ni él lo estaba para andarlo preguntando. Caso cerrado.
La anécdota cae perfecta para los acelerados de hoy. Cada que Maru Campos viene a un evento, aparece alguien queriendo leer el futuro en el acomodo de las sillas.
Que si saludó primero a uno. Que si se tomó foto con otro. Que si invitó a aquel. Que si el aplauso duró tres segundos más. Por favor. La Gober no va a soltar el nombre de su sucesor porque alguien se lo pregunte en un pasillo, en una comida o frente a una cámara.
Faltan muchos meses. La sucesión no se define con chismes de café. Ni con interpretaciones de primaria. Política nivel kínder.



