Richard Leiter Johnston III y John D. Black tenían antecedentes en las fuerzas armadas de Estados Unidos antes de su presunta incorporación a la CIA; sus muertes en abril destaparon una investigación sobre la participación de extranjeros en un operativo antidrogas.
Los dos ciudadanos estadounidenses que murieron en un accidente carretero después de un operativo contra un laboratorio clandestino en El Pinal, municipio de Morelos, Chihuahua, contaban con antecedentes de servicio militar y experiencia en zonas de conflicto antes de su presunta incorporación a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Se trata de Richard Leiter Johnston III, de 36 años, y John D. Black, de 44, quienes fallecieron durante la madrugada del 19 de abril de 2026, cuando la camioneta en la que viajaban cayó a un barranco de aproximadamente 200 metros y posteriormente se incendió.
En el mismo accidente perdieron la vida Pedro Oseguera Cervantes, comandante de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), y su escolta, Manuel Genaro Méndez Montes.
Los antecedentes profesionales de los estadounidenses fueron difundidos por medios de comunicación de Estados Unidos y retomados por la prensa mexicana. La información adquirió mayor relevancia luego de que las investigaciones sobre el operativo de El Pinal derivaran en procedimientos judiciales contra el exfiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno. <Cite refs={[«turn343786search3″,»turn343786search13»]}/>
John D. Black: formación militar y servicio en Afganistán
John D. Black nació en San Francisco en 1982 y estudió en la Universidad Gonzaga, donde participó en un programa de formación para oficiales de reserva.
Posteriormente ingresó al Cuerpo de Marines de Estados Unidos y prestó servicio en Afganistán. De acuerdo con los antecedentes difundidos sobre su trayectoria, se desempeñó como ayudante de campo del comandante de la Primera División de Marines.
Parte de su experiencia militar quedó documentada en un video divulgado en 2013 por el Departamento de Defensa estadounidense, material que fue citado en reportes periodísticos sobre su carrera.
Su trayectoria previa al presunto ingreso a la CIA forma parte de la información publicada tras su muerte en Chihuahua. Sin embargo, no se han divulgado públicamente todos los detalles de las funciones específicas que habría desempeñado para la agencia de inteligencia en México.
Richard Leiter Johnston III: de las Fuerzas Especiales a la CIA
Richard Leiter Johnston III se graduó de la Universidad de Virginia en 2013 y posteriormente ingresó al Ejército de Estados Unidos.
Durante su carrera militar sirvió en Afganistán y formó parte de las Fuerzas Especiales estadounidenses conocidas como Boinas Verdes. También se le atribuye participación en operaciones en Filipinas antes de su presunta incorporación a la CIA.
Reportes periodísticos citados por medios mexicanos, entre ellos información retomada de Reforma, señalaron que Johnston habría desarrollado actividades relacionadas con la agencia en distintas regiones del mundo, incluidos Oriente Medio, África, Asia Oriental y México.
No obstante, los detalles sobre sus asignaciones, responsabilidades y operaciones específicas permanecen limitados, por lo que esos antecedentes deben entenderse dentro de la información atribuida a las publicaciones que los dieron a conocer.
El operativo en El Pinal y el accidente que dejó cuatro muertos
El 19 de abril de 2026, elementos de la AEI y de la Secretaría de la Defensa Nacional participaron en acciones contra laboratorios clandestinos de drogas sintéticas en las inmediaciones de El Pinal, en el municipio de Morelos, en la Sierra Tarahumara.
Después de las actividades relacionadas con el operativo, el convoy en el que viajaban los dos estadounidenses y los dos funcionarios estatales sufrió un accidente en una zona serrana. La camioneta cayó a un barranco y se incendió, provocando la muerte de sus cuatro ocupantes.
El fallecimiento de los dos agentes estatales, incluido el mando de la AEI, y de los ciudadanos estadounidenses convirtió el caso en un asunto de relevancia para las autoridades de Chihuahua y del Gobierno federal.
Inicialmente, los estadounidenses fueron identificados públicamente como instructores de la Embajada de Estados Unidos que participaban en actividades de capacitación vinculadas con el uso de drones. Posteriormente, medios nacionales e internacionales publicaron información que los relacionaba con la CIA.
La participación de agentes extranjeros quedó bajo investigación
La controversia dejó de centrarse únicamente en el accidente cuando surgieron cuestionamientos sobre la presencia y participación de ciudadanos estadounidenses en actividades operativas en territorio mexicano, así como sobre las autorizaciones y los protocolos que debían cumplirse.
La investigación federal y las actuaciones de las autoridades estatales derivaron en procedimientos contra el exfiscal César Jáuregui Moreno, cuya detención fue reportada el 17 de octubre de 2026 en relación con presuntas irregularidades vinculadas con el caso.
De acuerdo con la información publicada por medios nacionales, el exfuncionario enfrenta procedimientos en los ámbitos estatal y federal. Las acusaciones están relacionadas con la presunta participación no autorizada de agentes estadounidenses en acciones de seguridad y con posibles irregularidades en el ejercicio de funciones públicas. <Cite refs={[«turn343786search0″,»turn343786search1″,»turn343786search7»]}/>
Las imputaciones no constituyen por sí mismas una sentencia definitiva. Corresponde a las autoridades judiciales determinar las responsabilidades individuales con base en las pruebas presentadas y garantizar el debido proceso.
El caso abre interrogantes sobre la cooperación en seguridad
La trayectoria militar de Johnston y Black aporta contexto sobre los antecedentes profesionales de los dos estadounidenses fallecidos, pero no establece por sí sola cuál era el alcance de sus funciones en Chihuahua ni quién autorizó su eventual participación en el operativo.
Esos aspectos forman parte de las preguntas centrales de la investigación: qué actividades realizaban en México, bajo qué esquema de coordinación trabajaban con autoridades estatales y si contaban con las autorizaciones federales requeridas.
El caso de El Pinal también puso en el centro del debate la cooperación bilateral en materia de seguridad y los límites legales para la actuación de personal extranjero en territorio nacional.
Mientras continúan las diligencias, las autoridades deberán esclarecer tanto las circunstancias de la participación de los estadounidenses como las decisiones de los funcionarios mexicanos involucrados, sin confundir los antecedentes profesionales de los fallecidos con las responsabilidades que aún deben acreditarse judicialmente.
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