PAN nacional enfría a los adelantados en Chihuahua
EL PAN nacional salió a decir lo que en corto ya todos saben, pero que varios aspirantes no quieren escuchar: todavía no hay candidatos, ni para la gubernatura, ni para las alcaldías, ni para nada que huela a boleta.
Osvaldo Contreras, secretario de Voto Extranjero del CEN panista, dejó claro que el partido apenas anda en la etapa previa: registros internos, mediciones, encuestas, positivos, negativos, crecimiento y demás menjurjes que usan los partidos para ver quién trae con qué, quién nomás hace ruido y quién de plano ya se creyó candidato porque le pusieron tres bardas y dos espectaculares.
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Y el mensaje viene directo para Chihuahua, donde la raza anda muy enchilada desde que terminó la elección del 24. Apenas se enfrió la urna y ya había quienes se estaban probando la banda, mandando fotos, moviendo medios, levantando bardas, poniendo espectaculares, repartiendo sonrisas y enseñando músculo como si la elección fuera la próxima semana.
Pero no. El proceso electoral local arranca formalmente el 1 de octubre, y los registros legales todavía quedan lejos: gubernatura en marzo; alcaldías, sindicaturas y diputaciones en abril del año que entra. Así que de aquí a entonces, cualquiera que se sienta amarrado puede terminar como globo de feria: muy inflado al principio y todo arrugado cuando llega la hora buena.
Sobre todo en la capital, donde la pelea interna trae más carnicería que mercado en domingo. Ahí los grupos andan viendo quién aguanta más golpes. Porque ése es el riesgo de destapar candidato tan pronto: lo conviertes en piñata durante un más de 10 meses.
En Morena tampoco hay definición formal. Cruz Pérez Cuéllar aparece adelante en la carrera interna, Andrea Chávez no se baja del aparador, y los demás, bueno, esperando la negocia. Pero tiempos oficiales, todavía nada.
Además, se les olvida el factor Trump. Ese va a cambiar la dinámica de la selección de candidatos y el curso de las elecciones. Recuerdenlo: pasando el Mundial, los gringos van a comenzar lo que iniciaron con los expedientes de Rocha y amigos.
Así que el mensaje azul fue claro: serenos, muchachos. Una cosa es calentar brazo y otra salir corriendo antes del disparo. Porque en política, el que arranca demasiado temprano no siempre llega primero. A veces nomás llega cansado, madreado y sin candidatura.
Massive Caller Chihuahua mueve el tablero rumbo al 2027
La encuesta mensual de Massive Caller volvió a mover la grilla en Chihuahua, porque en la medición de marca contra marca Morena aparece con 38.8%, el PAN con 35.5%, el PRI con 8.2%, MC con 3.5% y los independientes con 3.3%.
La fotografía es clara: Morena sigue arriba, pero ya no como para caminar muy campante, menos para presumir. La ventaja es de apenas 3 puntos, o sea, técnicamente empate. De esos que en Palacio dicen vamos bien, pero revisa la encuesta dos veces y ya no les sabe igual el café.
Lo interesante no es solo que el PAN viene subiendo y Morena bajando. Lo sabroso está en el PRI, que con ese 8% vuelve a aparecer como invitado incómodo, de esos que nadie presume en la foto, pero todos necesitan para completar la mesa.
Y ahí está el detalle: en lo local muchos panistas saben que sin alianza se les puede poner cuesta arriba la gubernatura. Pero en el PAN nacional siguen con el romanticismo de ir solos, como si las elecciones se ganaran con autoestima y no con votos.
El numero priista no alcanza para cantar victoria, pero sí para recordarle a los azules que en Chihuahua cada punto puede valer oro. Y si MC trae poco, también cuenta. En una elección cerrada hasta el que parece relleno termina cobrando caro el saludo.
Además, la marca Morena trae desgaste nacional. Entre la novela del Mayo Zambada, las filtraciones desde Estados Unidos y el gobierno mexicano pidiendo explicaciones mientras del otro lado le contestan con más exhibidas, el golpe no se queda en la mañanera: también le pega a la marca en los estados.
Así que la encuesta no define nada, pero sí manda mensaje: Chihuahua no está planchado para nadie.
Sheinbaum y el riesgo de la exposición pública
A lo largo de la historia se han registrado numerosos atentados contra presidentes de la República.
El único con consecuencias fatales fue el de Álvaro Obregón, asesinado en 1928, cuando ya era presidente electo por segunda ocasión. Un año antes le habían aventado dinamita al carro cuando circulaba por Chapultepec. Salió vivo. Buen aviso, mal entendido.
Don Porfirio también tuvo lo suyo. En 1897, Arnulfo Arroyo intentó agredirlo en plena Alameda. No traía pistola ni cuchillo. Traía, dicen las crónicas, más alcohol que revolución. Lo agarraron y esa misma noche lo mataron en la comisaría. Muy porfiriano el trámite.
También hubo viejas intrigas contra Díaz, en las que se llegó a querer embarrar al chihuahuense Carlos Pacheco, quien a la postre terminó como uno de sus ministros. No les creyó, o no les comprobaron nada, y el hombre siguió en el cargo.
En 1930, al inicio del maximato, Pascual Ortiz Rubio recibió un balazo en la mandíbula el mismo día que tomó posesión. Sobrevivió, pero el susto, la presión y la sombra de Calles terminaron por sacarlo de la Presidencia.
Díaz Ordaz, el gran genocida, también se escapó varias veces. Una de ellas en la ciudad de Chihuahua, donde le incendiaron el templete desde donde soltaba discurso. A Luis Echeverría le tuvieron muchas ganas los regiomontanos por la muerte de su líder empresarial Eugenio Garza Sada. Le tuvieron miedo. Murió viejo.
En tiempos más recientes, durante la guerra por el agua de las presas regionales, se dijo que un grupo de agricultores de Cárdenas hizo una vaquita para traer a un sicario israelí que viniera a despachar a López Obrador durante una visita a la región.
Por si las dudas, mejor no vino.
Este apretado resumen de sustos presidenciales viene a cuento por el supuesto escupitajo que, según los videos que andan en redes, le soltaron en la cara a la Presidenta durante una gira por el sureste. Ahí está en la nube electrónica, que ahora todo lo guarda y todo lo escupe también.
Meses antes, saliendo de Palacio Nacional, un sujeto se le acercó por la espalda, intentó besarla y la tocó sin su consentimiento. Lo detuvieron después, pero el ridículo de la seguridad ya había quedado grabado.
La Presidenta se expone demasiado. Mucho pueblo bueno, mucha cercanía y poca muralla.
Dios no lo quiera, pero un mal día de estos le pueden dar otro susto. O algo peor.
Y ahí sí no habría mañanera que alcance para explicarlo.
Destilichadero en la colonia Cuauhtémoc
El programa de destilichaderos, desde que lo inició Rogelio Bejarano hasta hoy, ha sido de gran beneficio para la comunidad, sobre todo para las colonias de la periferia y la zona rural.
Qué bueno que mañana le toca a la Cuauhtémoc, una de las colonias que más lo necesitan.
Tradicionalmente ha sido una zona donde la participación ciudadana no siempre prende como debería, pese a que tiene su plaza, sus calles y varios lotes baldíos que nomás están esperando tantita lluvia para ponerse más feos que deuda vieja.
Ojalá que lo de mañana le cambie la cara a la colonia, porque ya vienen las lluvias y con ellas llega el paquete completo: baches, charcos, maleza, mosquitos y ese afedeadero que luego nadie quiere recoger, pero que todos quieren reclamar.
Estos programas sirven cuando la raza participa. Porque una cosa es que pase el camión y otra muy distinta que la gente saque los tiliches, limpie el frente y deje de usar el lote baldío como bodega comunitaria de mugrero.
La Cuauhtémoc tiene oportunidad de darse una buena sacudida.
A ver si ahora sí la aprovechan.



