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Presas de Chihuahua en niveles bajos: advierten posible presión sobre el riego agrícola en 2027

Chihuahua.— Aunque el estado de Chihuahua no se encontraba, al corte del 15 de septiembre, bajo una condición generalizada de sequía, los bajos niveles de almacenamiento en sus principales presas mantienen la atención sobre el próximo ciclo agrícola y las condiciones que podría enfrentar la entidad durante 2027.

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De acuerdo con el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con información correspondiente al 15 de septiembre, 11.9 por ciento del territorio estatal se encontraba en condición de sequía moderada, mientras que otro 28 por ciento estaba clasificado como anormalmente seco.

El panorama de disponibilidad de agua resulta más complejo al revisar el almacenamiento de los principales embalses. Entre ellos destaca la presa La Boquilla, sobre el río Conchos, uno de los cuerpos de agua más importantes para la actividad agrícola de Chihuahua.

Según los datos señalados en el reporte, La Boquilla registraba un almacenamiento equivalente a alrededor del 23.8 por ciento de su capacidad, con aproximadamente 678 millones de metros cúbicos.

El nivel de almacenamiento genera preocupación debido a la importancia que tiene el embalse para el suministro de agua destinado al riego agrícola en la región.

Bajos niveles de La Boquilla podrían condicionar el próximo ciclo agrícola

El especialista en agua y saneamiento Ramón Aguirre Díaz advirtió que, si no se presentan precipitaciones extraordinarias que permitan recuperar de manera significativa los almacenamientos, Chihuahua podría enfrentar mayores restricciones para el riego durante 2027.

En su columna “Registro Tláloc”, Aguirre Díaz plantea que la combinación de presas con bajos niveles de almacenamiento, un déficit acumulado y las obligaciones internacionales de México reduce el margen de maniobra para atender las necesidades de agua.

“Sin lluvias extraordinarias que recuperen los niveles de las presas, Chihuahua podría enfrentar en 2027 mayores restricciones al riego agrícola”, señaló el especialista.

La eventual reducción en la disponibilidad para el sector agrícola podría repercutir en la superficie que sea posible establecer durante el siguiente ciclo, dependiendo de las condiciones de almacenamiento y de las decisiones que adopten las autoridades responsables de la administración del recurso.

Sin embargo, el panorama todavía puede modificarse, debido a que las lluvias registradas durante la segunda mitad de septiembre podrían haber generado aportaciones a ríos, presas y acuíferos.

Por ello, los datos correspondientes al 15 de septiembre no necesariamente representan la situación definitiva con la que Chihuahua cerró el mes.

El Tratado de Aguas de 1944 también forma parte del escenario

Otro elemento que incide en la administración del agua de la cuenca es el Tratado de Aguas de 1944, firmado entre México y Estados Unidos.

El acuerdo establece la distribución de las aguas de los ríos Bravo, Colorado y Tijuana. En el caso del río Bravo, México tiene compromisos de entrega a Estados Unidos provenientes de seis tributarios mexicanos, entre ellos el río Conchos.

La Conagua ha señalado que México debe aportar, en promedio, 432 millones de metros cúbicos anuales a través del río Bravo, mientras que Estados Unidos entrega a México mil 850 millones de metros cúbicos anuales del río Colorado. Las entregas mexicanas se contabilizan mediante ciclos de cinco años, una característica prevista por el propio tratado.

La participación del río Conchos es particularmente relevante dentro de este esquema. La infraestructura hidráulica de Chihuahua, incluida La Boquilla, forma parte de una cuenca cuyos escurrimientos y almacenamientos tienen importancia tanto para el uso agrícola como para el cumplimiento de las obligaciones internacionales.

Septiembre lluvioso podría modificar el escenario

Pese a las alertas derivadas de los bajos niveles de almacenamiento, existe un elemento que deberá considerarse antes de establecer un diagnóstico definitivo: las precipitaciones ocurridas durante la segunda mitad de septiembre.

Las lluvias pueden generar escurrimientos y aportaciones a los embalses, aunque el efecto sobre el almacenamiento depende de su intensidad, distribución geográfica, humedad del suelo, escurrimientos y condiciones específicas de cada presa.

Por ello, será necesario esperar las actualizaciones de Conagua correspondientes al cierre de septiembre para conocer cómo evolucionaron tanto el Monitor de Sequía como los niveles de las presas.

El escenario para 2027 dependerá, en buena medida, de la recuperación de los almacenamientos durante los próximos meses, del comportamiento de las precipitaciones y de las decisiones de administración del agua.

Por ahora, el dato que permanece sobre la mesa es que Chihuahua llegaba a la segunda mitad de septiembre con importantes volúmenes de agua almacenada aún por debajo de niveles deseables, mientras especialistas advierten que, sin una recuperación significativa, el próximo ciclo agrícola podría enfrentar mayores restricciones.

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