Se cumplen 15 años de la tragedia de Coppel Culiacán

La noche del 10 de noviembre de 2010, seis trabajadoras de una sucursal de Coppel realizaban el inventario nocturno, una rutina habitual en la tienda ubicada en el centro de la ciudad. Faltaban pocos minutos para las 10 de la noche cuando un incendio comenzó a propagarse entre los pasillos del establecimiento.
El humo cubrió rápidamente el lugar. El gerente —único con las llaves de salida— ya se había retirado. Las empleadas quedaron atrapadas tras las cortinas metálicas reforzadas del edificio. Intentaron escapar, gritaron, llamaron por ayuda. Nadie llegó a tiempo.
Buscando refugio, las seis mujeres se resguardaron en un baño. Cuando los bomberos finalmente lograron abrir el local, solo hallaron sus cuerpos calcinados, aún abrazadas, como si en ese último gesto intentaran resistir lo inevitable.
La tragedia dejó al descubierto graves omisiones de seguridad y la falta de protocolos de emergencia. A pesar de las denuncias y reclamos, ninguna familia obtuvo justicia. Coppel continuó sus operaciones con normalidad. Una de las madres recibió apenas una indemnización de 2,300 pesos quincenales, el mismo salario que su hija percibía en vida.
Con el paso de los años, los nombres de las víctimas se han ido borrando de la memoria pública. Sin embargo, su historia persiste en las paredes ennegrecidas de aquel edificio y en la obra del fotógrafo Pablo Tonatiuh Álvarez, quien años después recreó la escena en una imagen que busca mantener viva la memoria de lo ocurrido.



