San Francisco de Conchos.– La presa La Boquilla enfrenta uno de sus escenarios más preocupantes ante la falta de aportaciones y los bajos niveles de almacenamiento, mientras productores agrícolas de la región cuestionan que continúe la extracción de agua y señalan prácticas de riego que, a su consideración, representan un desperdicio del recurso en medio de la severa sequía que afecta al campo.
De acuerdo con el reporte oficial de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), correspondiente a las 07:00 horas de este lunes 31 de agosto de 2026 y difundido por Rafa Betance, el principal embalse de la región se encuentra apenas al 22.01 por ciento de su capacidad.
El reporte establece que La Boquilla, ubicada en el municipio de San Francisco de Conchos, registra una elevación de 1,295.63 metros sobre el nivel del mar, con un almacenamiento de 626.53 millones de metros cúbicos. Además, presenta una extracción de 31 metros cúbicos por segundo, mientras que el ingreso reportado es de 0.000 metros cúbicos por segundo.
El escenario genera preocupación entre usuarios del Distrito de Riego, particularmente por la ausencia de aportaciones al embalse y las condiciones de sequía que se observan en distintas zonas agrícolas.
Productores cuestionan extracción ante la falta de aportaciones
La preocupación aumenta debido a que, mientras el almacenamiento de La Boquilla continúa en niveles reducidos, productores señalan que persisten extracciones destinadas al riego agrícola.
Algunos usuarios han cuestionado específicamente la utilización de métodos de riego por aniego, al considerar que pueden representar un uso poco eficiente del agua cuando el recurso disponible en las presas es cada vez más limitado.
La situación es especialmente visible en zonas productoras de nuez, donde agricultores han reportado afectaciones derivadas de la falta de agua para mantener sus huertas.
En la región de Camargo, productores han señalado que pueden observarse huertas nogaleras que enfrentan condiciones de sequía, lo que contrasta con la preocupación por el agua que continúa siendo extraída de los principales embalses.
Ante este panorama, algunos usuarios expresaron su desesperación con una frase que refleja la incertidumbre que existe en el campo: “Sólo Dios puede detener esto”.
La expresión fue utilizada por productores para referirse a lo que consideran una situación cada vez más difícil de sostener si las presas continúan perdiendo almacenamiento sin recibir aportaciones significativas.
Las Vírgenes también presenta un almacenamiento limitado
El panorama no se limita a La Boquilla.
De acuerdo con el mismo reporte de Conagua, la presa Las Vírgenes registra un almacenamiento equivalente al 52.73 por ciento de su capacidad, con una elevación de 1,233.75 metros sobre el nivel del mar y un volumen almacenado de 175.74 millones de metros cúbicos.
El embalse presenta una extracción de 5 metros cúbicos por segundo, mientras que su ingreso también se reporta en 0.000 metros cúbicos por segundo.
La diferencia entre ambos niveles de almacenamiento no modifica una de las principales preocupaciones expresadas por los usuarios: la ausencia de aportaciones.
La falta de ingresos de agua a los embalses mantiene bajo presión la disponibilidad del recurso, particularmente en un contexto en el que las actividades agrícolas dependen de las reservas acumuladas para sostener los ciclos de producción.
La sequía mantiene bajo presión al sector agrícola
La situación que atraviesan las presas ocurre mientras distintas zonas agrícolas de la región enfrentan condiciones de sequía.
Las huertas nogaleras, uno de los principales motores económicos de municipios como Camargo, requieren importantes cantidades de agua para mantener los árboles y garantizar la producción. La falta del recurso puede generar afectaciones tanto en el desarrollo de los cultivos como en el rendimiento de las cosechas.
Para los productores, el problema no solamente radica en cuánto agua queda almacenada, sino también en la forma en que se administra el recurso disponible.
De ahí que algunos agricultores estén cuestionando que se mantengan extracciones mientras no existen aportaciones hacia las presas y las condiciones climáticas no ofrecen señales suficientes de recuperación.
El escenario plantea además interrogantes sobre la administración del agua durante los próximos meses, particularmente si las lluvias no generan escurrimientos capaces de incrementar los niveles de almacenamiento.
Un panorama que mantiene la incertidumbre en el campo
Con La Boquilla al 22.01 por ciento y sin aportaciones registradas al momento del corte, los datos oficiales mantienen encendidas las alertas entre usuarios agrícolas.
La presa Las Vírgenes presenta una situación menos crítica en términos porcentuales, aunque también registra cero aportaciones y mantiene una extracción de agua.
Mientras tanto, productores de la región observan el avance de la sequía y cuestionan las prácticas de utilización del recurso hídrico.
El debate se concentra ahora en la necesidad de administrar de manera cada vez más cuidadosa las reservas disponibles, especialmente ante la posibilidad de que las condiciones de sequía continúen afectando al sector agrícola.
Los niveles reportados este 31 de agosto reflejan un escenario complicado para los productores y colocan nuevamente sobre la mesa la discusión sobre el manejo del agua, los métodos de riego y la capacidad de las presas para enfrentar los siguientes meses.
Por ahora, el dato más preocupante para los usuarios agrícolas permanece sin cambio: La Boquilla registra 22.01 por ciento de almacenamiento y no recibió aportaciones durante el periodo reportado por Conagua.



