La crisis hídrica que afecta a las cuencas fronterizas vuelve a colocar a México frente a uno de los compromisos internacionales más importantes para la administración del agua: el Tratado de Aguas de 1944, mediante el cual nuestro país debe entregar determinados volúmenes del Río Bravo a Estados Unidos, mientras que el vecino país tiene la obligación de suministrar agua del Río Colorado a México.
El cumplimiento de este acuerdo enfrenta dificultades debido a las condiciones de sequía que afectan a ambas regiones, situación que ha generado diferencias entre los dos gobiernos y preocupación entre productores agrícolas, particularmente en Texas y el norte de México.
Uno de los puntos que genera mayor inquietud es el déficit acumulado por México durante el ciclo anterior, así como el acuerdo binacional que establece reducciones en las entregas de agua del Río Colorado para los años 2027 y 2028.
Este escenario representa un desafío para las autoridades mexicanas, especialmente porque parte del agua destinada al cumplimiento del tratado proviene de cuencas y presas de estados como Chihuahua, donde también existen necesidades de abastecimiento para la agricultura y las poblaciones.
¿Cuánta agua deben entregarse México y Estados Unidos?
El Tratado Internacional de Aguas, firmado el 3 de febrero de 1944, establece compromisos diferentes para cada país, dependiendo de las cuencas involucradas.
Por parte de Estados Unidos, el compromiso ordinario consiste en entregar a México 1,850.234 millones de metros cúbicos de agua anualmente provenientes del Río Colorado, volumen que se distribuye principalmente en Baja California y una parte en Sonora.
Sin embargo, el acuerdo contempla disposiciones especiales para condiciones de sequía extraordinaria, que pueden modificar las entregas conforme a las reducciones aplicables en Estados Unidos.
En sentido contrario, México debe aportar a Estados Unidos un promedio de 431.7 millones de metros cúbicos anuales provenientes de seis tributarios mexicanos del Río Bravo, equivalentes a 2,158 millones de metros cúbicos durante cada ciclo de cinco años.
Entre los principales afluentes considerados se encuentran los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido, Salado y Arroyo de las Vacas.
A diferencia de una obligación de entrega idéntica cada año, el tratado establece un volumen acumulado para periodos quinquenales, lo que permite compensar faltantes dentro del marco de sus disposiciones.
México arrastra un déficit superior a los 800 mil acres-pie
La falta de lluvias durante el ciclo anterior provocó que México no completara el volumen de agua comprometido con Estados Unidos al concluir el periodo quinquenal 2020-2025.
La deuda pendiente fue señalada por representantes de la industria agrícola de Texas, particularmente por la Asociación Internacional de Productos Frescos de Texas (TIPA), que ha presionado para que se cumplan los compromisos establecidos en el tratado.
En febrero de 2026, la asociación insistió en que México debía cubrir un adeudo cercano a los 830 mil acres-pie, equivalente aproximadamente a 1,024 millones de metros cúbicos.
La organización representa a empresas relacionadas con la producción, comercialización, distribución e importación de productos agrícolas, por lo que ha manifestado preocupación por las afectaciones que la falta de agua puede ocasionar en el Valle del Río Grande, Texas.
No obstante, el panorama también tuvo avances: en octubre de 2026, la propia asociación reconoció que México había entregado al menos 350 mil acres-pie durante el primer año del nuevo ciclo quinquenal, cumpliendo con el volumen anual mínimo señalado para ese periodo.
Esto significa que existe un compromiso pendiente del ciclo anterior, pero también que México ha comenzado a cumplir las entregas correspondientes al nuevo periodo.
Estados Unidos también reducirá sus entregas de agua a México
Mientras México enfrenta presiones para cubrir el déficit del Río Bravo, Estados Unidos también aplicará reducciones en los volúmenes que entrega a nuestro país por el Río Colorado.
El 2 de septiembre de 2026, ambos gobiernos firmaron el Acta 334 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), mediante la cual establecieron nuevas medidas de cooperación para administrar los recursos de esa cuenca durante 2027 y 2028.
El acuerdo contempla una reducción anual de aproximadamente 308.4 millones de metros cúbicos en las entregas de agua del Río Colorado a México durante esos dos años, debido a las condiciones hidrológicas y los bajos niveles de almacenamiento en las presas estadounidenses.
La disminución representa aproximadamente 16.7% de la asignación ordinaria mexicana de 1,850 millones de metros cúbicos.
El mismo acuerdo establece reducciones de 1,542 millones de metros cúbicos anuales en las asignaciones de los usuarios estadounidenses de la Cuenca Baja del Colorado.
Además, contempla que si las condiciones de sequía empeoran, ambos países deberán consultar posibles reducciones adicionales para 2028.
Chihuahua, entre los estados que aportan agua para cumplir el tratado
Uno de los aspectos que más atención genera en Chihuahua es la participación de sus recursos hídricos en el cumplimiento de los compromisos internacionales.
El río Conchos, que atraviesa buena parte del territorio estatal, forma parte de los seis tributarios mexicanos considerados en el Tratado de Aguas de 1944.
Por ello, las condiciones de almacenamiento de las presas y la disponibilidad de agua en esta cuenca tienen relevancia para las entregas que México debe realizar a través del Río Bravo.
También existen aportaciones provenientes de otras cuencas, particularmente del río San Juan, en Nuevo León.
En diciembre de 2025, el Gobierno de México informó que había acordado con Estados Unidos medidas adicionales para atender el déficit acumulado, incluyendo entregas de agua y mecanismos de administración de los recursos disponibles.
Posteriormente, en febrero de 2026, ambos países acordaron un plan técnico para organizar las entregas del Río Bravo, considerando las condiciones de sequía, la infraestructura hidráulica y la necesidad de garantizar el consumo humano y la producción agrícola en territorio mexicano.
Preocupa el impacto en el campo y la disponibilidad de agua
La situación representa un desafío para las regiones agrícolas del norte del país, donde el agua almacenada en las presas es fundamental para sostener los ciclos de cultivo y garantizar el abastecimiento de las comunidades.
En Chihuahua, particularmente en la región centro-sur y el Distrito de Riego 005, la disponibilidad del recurso hídrico es un factor determinante para la actividad agrícola.
Por ello, cualquier decisión relacionada con el manejo de las cuencas, las aportaciones al Río Bravo y los compromisos internacionales mantiene la atención de productores y usuarios del agua.
El Gobierno mexicano ha señalado que las entregas deben realizarse respetando las condiciones del tratado y sin comprometer el abastecimiento para consumo humano ni las necesidades agrícolas nacionales.
El panorama para los próximos años dependerá de las condiciones de lluvia, la recuperación de los almacenamientos y los acuerdos que alcancen México y Estados Unidos para administrar un recurso cada vez más limitado.
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