Columna política jueves 4 de septiembre de 2025
El informe de Valenciano fue didáctico, ágil y ameno, evitando cifras tediosas, con el esperado anuncio del arribo de una nueva empresa encargada de la recolección de basura

En una tarde nublada, con visos de lluvia, el Polideportivo Bicentenario fue escenario del informe de Jesús Valenciano. Una hora antes del evento, el tramo de la carretera a Las Vírgenes, donde se encuentra el imponente edificio, ya estaba repleto de autos, con filas que crecían minuto a minuto.
Llegaron juntos los exalcaldes Jimmy Riosvelasco y Oscar Villalobos, seguidos por Héctor Baeza, Memo Márquez, Eliseo Compeán y, haciendo alboroto, Manuel Soltero. Más atrás, con un gesto entre adusto y sonriente, apareció Rogelio Bejarano García. Compeán desafió el sabio dicho de Jorge Segundo Ditrich, quien, cuando le piden invitación, responde: “No, no me invitaron, pero tampoco me dijeron que no viniera”. Al neomorenista no lo invitaron, pero acudió de todos modos, con ánimo beligerante y provocador. Su gruesa coraza sufrió un golpe cuando, al final del acto, Daniela Álvarez, presidenta estatal del PAN y su cordial adversaria por diversos motivos, anunció que existe un proceso de expulsión en su contra.
El embajador Fernando Baeza llegó muy saludador, del brazo de José Granillo, secretario de Hacienda del Gobierno del Estado y representante de la gobernadora Maru Campos. También asistieron el diputado Tony Meléndez con su esposa, el rector de la UACH, Luis Rivera Campos, y los tres hermanos Issa Sevilla, tres charros, padre, hijo y nieto, luciendo sus elegantes atuendos. Mariano Jáquez Gandarilla y Maluly Gómez, de Estacionómetros, también estuvieron presentes; ella, impecable de blanco, y él, quejándose porque le habían extraído cuatro muelas dos días antes.
A las siete de la noche, el recinto, fresco y cómodo, estaba abarrotado. El sombrero vaquero del regidor Armando Chavira obstruía ligeramente la visibilidad de quienes estaban detrás, mientras otro regidor, Titis Soltero, presumía un traje nuevo. Esteban Grajeola apenas alcanzaba a saludar y abrazar a todos, y Roberto Carreón, muy ocupado, atendía solícitamente a colegas, diputados y alcaldes de otros lugares.
Los honores a la bandera y el emotivo Himno Nacional dieron inicio al evento, con la solemne figura de Rodolfo Fierro Chavarría en gallarda posición de firmeza. Dos grandes pantallas proyectaban un video muy bien logrado, mientras el alcalde, desenvuelto ante el micrófono, era observado atentamente por su esposa y su familia.
En primera fila, Sebastián Chávez Valles; Homero Chávez, atento y aplaudiendo; un nutrido grupo de vecinos de la Revolución y otro de la Campe; los regidores, sin perder detalle; una señora rubia con tres niños llorando; y Anita Giner, con un ojo en el templete y otro en su celular. La audiencia, con una proporción aproximada de 60% mujeres y 40% hombres, escuchó el agradecimiento emocionado del alcalde a sus colaboradores, padres y abuelos.
El informe fue didáctico, ágil y ameno, evitando cifras tediosas y apoyándose en excelentes fotografías y videos. El tiempo transcurrió rápidamente entre la tarde y parte de la noche, culminando con los anuncios del cambio de luminarias por más de 60 millones de pesos para la zona urbana y rural, y también con el esperado anuncio de la llegada de una nueva empresa encargada de la limpieza pública.

