La temperatura política en México ya dejó de subir. Ahora hierve.
Y Chihuahua sigue convertido en el epicentro del choque entre Morena y la oposición.
Mientras la gobernadora Maru Campos recibía el sábado el citatorio de la FGR por el caso del narcolaboratorio desmantelado en la Sierra Tarahumara y la presunta presencia de agentes estadounidenses en el operativo, Claudia Sheinbaum andaba de gira por Tabasco.
Y desde allá soltó una frase que cimbró todavía más el tablero político:que jamás los van a separar de López Obrador porque son lo mismo.
Una declaración que para muchísimos analistas terminó siendo prácticamente una admisión pública de continuidad política total con el obradorismo justo en el momento más delicado de la relación entre México y Estados Unidos.
Porque cada vez más actores políticos aseguran que el verdadero objetivo de Donald Trump y Marco Rubio ya no es solamente Morena. Es Andrés Manuel López Obrador.
Lo ven como el gran operador latinoamericano del bloque socialista alineado al Foro de Sao Paulo y como el personaje que intervino políticamente en el proceso electoral estadounidense mediante estructuras diplomáticas y consulares mexicanas. Y eso en Washington no se olvida.
Por eso llamó tanto la atención que Sheinbaum volviera este fin otra vez a Tabasco. Ya van varias visitas en pocas semanas.
Y la raza ya especula que sigue yendo a recibir línea política directa mientras el país entra en turbulencia.
Mientras tanto, acá en Chihuahua, el citatorio contra Maru terminó convirtiéndose en gasolina pura.
Porque lejos de debilitarla, terminó fortaleciéndola políticamente.
La propia gobernadora respondió inmediatamente mediante un video. Serena, firme y frontal.
Dijo que no se va a doblar, que seguirá dando la cara y que esto tiene tintes claros de persecución política impulsada desde Palacio Nacional.
Y el discurso le pegó fuerte a Morena.
Sobre todo porque comenzaron a circular análisis jurídicos bastante delicados sobre el documento enviado por la FGR.
El abogado Rafael Escobar documentó al menos 15 errores entre faltas formales, errores de fundamentación y problemas de motivación jurídica.
Traducido al español de banqueta: el documento venía muy mal armado.
Por ejemplo, explicó que había errores ortográficos y sintácticos impropios de un documento federal, duplicidad de claves internas y hasta referencias legales equivocadas.
Pero lo verdaderamente grave está en la parte jurídica.
Según el abogado, citaron artículos del Código Nacional de Procedimientos Penales que aplican para imputados y no para testigos.
Es decir, jurídicamente mezclaron figuras distintas.
También señaló omisiones importantes y mala aplicación de artículos que debían justificar claramente por qué la gobernadora debía comparecer, bajo qué facultades y en qué calidad exacta.
Y ahí viene lo delicado: cuando un documento de autoridad no fundamenta ni motiva correctamente un acto, abre la puerta a un amparo indirecto.
En palabras sencillas: que un juez federal pueda frenar o tumbar el procedimiento por estar jurídicamente mal sustentado.
Y además apareció otro punto importantísimo: los gobernadores tienen protección constitucional sobre el ejercicio de su cargo.
No pueden ser sometidos tan fácilmente a procesos penales ordinarios mientras están en funciones.
Por eso muchísima gente terminó viendo el citatorio más como presión política que como un procedimiento jurídico sólido.
Y peor todavía cuando horas después también citaron a Rubén Rocha Moya.
Pero bajo otro tono.
Otro trato. Otro formato.
Ahí fue cuando explotó todavía más el enojo nacional.
Porque mientras a Maru la traen semanas enteras en mañaneras, medios oficialistas y ataques sistemáticos, Rocha Moya sigue siendo tratado con pincitas pese a todos los señalamientos que pesan sobre él desde EU.
Y mientras eso ocurría, Delicias también se calentó políticamente.
El domingo la Plaza Benito Juárez hervía.
Productores agrícolas, ciudadanos y simpatizantes realizaron una pega masiva de calcas y engomados en respaldo a Maru Campos con las leyendas Chihuahua Libre y Soberano y Yo con Chihuahua.
Y lo importante no eran las calcas. Era el mensaje político.
El campo chihuahuense ya decidió entrarle de lleno al pleito.
Y eso no es cualquier cosa.
Los agricultores ya bloquearon movilizaciones morenistas hace días, ya cerraron carreteras y ahora comenzaron a operar políticamente de forma abierta.
Muchos ya comparan el ambiente actual con el verano caliente del 86.
Con una diferencia: antes era PRI contra PAN.
Hoy es Morena contra prácticamente todo el aparato político y social del centro-sur del estado.
Uno de los que salió fuerte a respaldar a la gobernadora fue el alcalde Jesús Valenciano.
Fiel a su estilo frontal, aventado y sin medias tintas, volvió a cerrar filas con Maru y a tundirle duro a Morena.
Valenciano ha sido uno de los principales defensores políticos de la Gober desde que comenzó toda esta embestida federal y mantiene una relación muy sólida con los productores agrícolas de la región. Siempre al pie del cañón.
Y mientras eso pasaba, Cruz Pérez Cuéllar apareció en Delicias en medio del ambiente más polarizado que ha vivido Chihuahua en años recientes.
El alcalde juarense realizó actividades políticas y su convivio por el Día de las Madres terminó haciéndose afuera del lienzo charro.
Versiones locales señalan que integrantes del patronato no facilitaron las instalaciones para el evento morenista, pues no querían nada que ver con la marca.
Pequeños detalles que dicen muchísimo del momento político que vive el Estado.
Cruz, eso sí, mantuvo un tono bastante ecuánime.
Reconoció que hay colaboración con las agencias norteamericanas. Que Juárez intercambia, casi a diario, información, y que en los casos de Maru y Rocha, la FGR debe actuar conforme a sus facultades.
Comentó que cuando políticos panistas visitan la frontera jamás se les obstaculizan eventos y dijo que él jamás actuaría de esa manera.
También reiteró que mantiene buena relación con Andrea Chávez y que esperará los tiempos que defina Morena rumbo al 27.
Ahí estuvieron Manuel Gándara, Nahum Valenzuela, Iván Esparza, Marcos Delgado y Jorge Segundo Dietrich, entre otros personajes de la grilla local.
Llamó la atención la ausencia de Luis Villalobos.
El momento chusco del desayuno se lo llevó Manuel Villalba, el personaje que trae el proyecto independiente rumbo a la gubernatura.
Tomó el micrófono y le preguntó a Cruz qué opinaba de Manuel Villalba como posible candidato.
Cruz respondió diplomáticamente que respetaba a todos y hasta le mandaba un saludo.
Entonces vino el remate: pues soy yo.
A varios se les atoraron los chilaquiles.
El definitivamente anda diez cuadras atrás del desfile es Javier Corral.
El exgobernador fue a reunirse con Enrique Inzunza en Sinaloa, otro de los personajes mencionados constantemente en investigaciones y versiones ligadas al entorno político sinaloense.
Y después prácticamente salió a absolverlo públicamente. Dijo que quería escuchar su versión de los hechos y que cree en su inocencia. Más perdido, imposible.
Porque mientras medio país político ya entendió el tamaño del problema internacional que se viene encima, Corral sigue actuando como si todo fuera grilla local de café.
Y mientras todo eso pasa, Morena sigue acelerando reformas para blindarse rumbo al año que entra. Ahí entra Ricardo Monreal.
Porque su iniciativa para anular elecciones bajo argumentos de injerencia extranjera no salió de la nada. Es prevención política.
Morena ya entendió que puede perder la mayoría calificada en el Congreso.
Y quiere dejar listo el aparato jurídico antes de la elección.
Sobre todo porque ya circulan análisis que aseguran que si varios gobernadores, diputados y operadores ligados al oficialismo caen bajo investigaciones o sanciones internacionales, Morena podría perder decenas de legisladores federales.
En tanto, Simón Levy soltó otra bomba el fin de semana en el programa Atypical.
Aseguró que autoridades estadounidenses interceptaron conversaciones, audios y mensajes donde supuestamente planeaban asesinar al general Gerardo Mérida y al exsecretario de Finanzas Enrique Díaz, junto con sus familias.
En esa versión, Washington se puso en contacto con ellos, les mostró la información y les ofreció protección, traslado y esquema de testigos protegidos.
Y aquí es donde el asunto se pone peligrosísimo. Porque el general Mérida fue uno de los mandos militares clave durante el Culiacanazo. El mismo que habría recibido instrucciones para liberar a Ovidio Guzmán.
Y ahora las versiones apuntan a que cruzó hacia Estados Unidos con memorias USB, documentos, conversaciones y nombres. Muchos nombres.
Según Levy, tanto Mérida como Enrique Díaz ya entregaron información, pruebas y testimonios sobre funcionarios, políticos y operadores ligados al crimen organizado.
Y por eso se espera que próximamente comiencen a caer más citatorios, más órdenes de extradición y más presiones desde el gabacho.
Por eso también cada vez que la Federación aprieta a Maru Campos, horas después aparece una nueva filtración, una nueva amenaza o un nuevo movimiento desde EU.
Por si fuera poco, otro frente se abrió ahora con Cuba.
El subsecretario de Estado Christopher Landau lanzó un mensaje durísimo contra legisladores de Morena que salieron públicamente a respaldar al régimen cubano y a Raúl Castro.
Y ahí viene otro problema serio para varios morenistas. Porque en Washington ya comenzaron a meter en el mismo costal al oficialismo mexicano con los gobiernos alineados al Foro de Sao Paulo.
Cuba. Venezuela. Nicaragua. Y toda la estructura política latinoamericana de izquierda.
Por eso ya se habla incluso de posibles cancelaciones de visas y revisiones financieras contra políticos mexicanos ligados a esos movimientos.
Mientras tanto, Morena sigue perdiendo completamente el control de la narrativa nacional.
Antes controlaban la conversación desde las mañaneras.
Hoy ya no. Ahora el ritmo lo marca gringolandía.
Un tuitazo. Una filtración. Una ficha roja. Una amenaza de extradición.
Y todo el aparato oficialista entra en modo reactivo.
La oposición ya les agarró el molde.
Y Maru Campos entendió eso antes que muchos.
Por eso hoy, guste o no, es el personaje opositor más visible del país.
Y el régimen, lejos de frenarla, parece estarla convirtiendo en símbolo nacional de resistencia contra Morena.

