Columna política viernes 9 de enero de 2026

Las declaraciones de Trump sobre iniciar ataques en tierra contra los cárteles mexicanos no aparecen en el vacío ni son solo retórica dura. Llegan después de un punto de quiebre, la caída de Nicolás Maduro y la apertura total de expedientes que durante años se movieron en la sombra.

Con Maduro detenido, Estados Unidos empieza a unir piezas que siempre supo que estaban conectadas, Venezuela como plataforma, México como corredor, cárteles como operadores y gobiernos debilitados por corrupción y miedo. En ese contexto entran los hijos del Chapo, hoy cooperando con autoridades estadounidenses y soltando información clave sobre rutas, socios, rivales, protección política y vínculos transnacionales. Esa información no es menor, es inteligencia.

Por eso Trump ya no habla en condicional. Habla desde una administración que ya designó a los cárteles como organizaciones terroristas y que, tras el caso venezolano, decidió acelerar los tiempos. Para Washington, el narcotráfico dejó de ser solo crimen, ahora es un asunto de seguridad continental.

El mensaje de Trump es grave. Está anticipando la posibilidad de atacar en suelo mexicano, no como amenaza retórica, sino como escenario sobre la mesa. La pregunta ahora es cómo responderá el gobierno mexicano. Habrá qué dice Claudia Sheinbaum en la mañanera, si vuelve a minimizar el tema o si por fin reconoce que lo que se está moviendo en Washington ya no es discurso, es presión real.

Ahí se va a notar quién entendió el momento y quién sigue leyendo el tablero con los ojos del pasado.

Los hermanos masones preparan actos de recuerdo a Emiliano J. Laing, alcalde de Delicias de 1947 a 1949, con ocasión del 86 aniversario de su trágico fin terrenal. Ya muy pocos se acuerdan de él, y se acuerdan más de su desenlace fatal que de la gran obra material que dejó, entre otras: el Hospital Regional, con el nombre original de Hospital Municipal, el Reloj Público, el inicio del Monumento a Hidalgo, los lavaderos y baños públicos para personas sin agua en sus casas, también desaparecidos, la gestión de la primaria 306 y otros emblemas del municipio. Ya casi solo el corrido que le compuso Chuy López Muñoz, interpretado por los hermanos Durán y Rosendo Navarro, evoca su recuerdo cada 15 de enero. En el polvo del olvido.

Dicen, y a lo mejor dicen bien, que la inminente reforma a la ley electoral será el último clavo en el ataúd de la frágil democracia mexicana. La frase no es muy original, que digamos, pero su veracidad sí lo es. Obviamente, la línea política viene de Palacio Nacional y el operador es Pablo Gómez, que hasta se parece a Maduro.

Si por las vísperas se sacan las fechas, ya sabemos a lo que nos atenemos, sobre todo con una oposición dormida, cooptada o atemorizada. Así que, de no suceder algo extraordinario, adiós a los diputados plurinominales, un tremendo apretón a los financiamientos de los partidos políticos, más dinero público para la elección directa de los regidores, borrón y cuenta nueva para los órganos electorales estatales y otras medidas a la conveniencia del oficialismo. Trump, come in.

Hoy la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Delicias, que encabeza Juan Carlos Velasco, dará banderazo de arranque a una nueva obra en el sector norte, en la colonia Carmona. Inversión: varios millones de pesos, de esos que no se ven en la foto… pero sí se sienten en la casa.

Durante el sexenio de Maru Campos, la Junta le ha metido duro a la llamada obra oculta: cambio de colectores y drenajes que llevaban décadas sin tocarse, lo básico que nadie aplaude… hasta que falla.

Y por la misma zona sigue otra obra que ya lleva meses, pero que el sector Imperial agradece en serio: el drenaje de la Carlos Blake. Ahí se trabajó en equipo Municipio–Estado: drenaje nuevo, pavimento y jardineras del camellón, desde la Iglesia de San Antonio hasta la YMCA.

Obras que no lucen… pero que sostienen la ciudad.

 

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