El peso mexicano cerró septiembre con una depreciación mensual de 6.32%, su mayor retroceso desde junio de 2024, en un escenario marcado por cambios en las expectativas sobre las tasas de interés de Estados Unidos y una reducción del diferencial entre las tasas de México y ese país.
La moneda mexicana terminó este miércoles alrededor de 18.08 pesos por dólar, después de haber registrado durante septiembre un mínimo de 16.8573 pesos por dólar el 4 de septiembre y alcanzar un máximo de 18.1530 unidades por dólar en la última sesión, de acuerdo con el análisis de Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base.
Peso registra su mayor depreciación mensual desde 2024
El movimiento registrado durante septiembre colocó al peso como la divisa con mayor depreciación entre los principales cruces durante el mes.
Sin embargo, pese al retroceso de las últimas semanas, la moneda mexicana todavía se mantiene entre las divisas con menor depreciación acumulada durante los primeros nueve meses del año.
Gabriela Siller explicó que uno de los principales factores detrás del debilitamiento del peso fue el cambio en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos y su impacto sobre el diferencial de tasas de interés entre ambos países.
Se reduce el diferencial entre México y Estados Unidos
Durante septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) elevó su tasa de interés en 25 puntos base, para llevarla a un rango de 3.75% a 4%.
Mientras tanto, el Banco de México (Banxico) mantuvo su tasa de referencia en 6.50%.
Con estos niveles, el diferencial entre las tasas de ambos países se ubicó en 250 puntos base, una reducción que puede disminuir el atractivo de mantener inversiones denominadas en pesos frente a otras alternativas financieras.
Este diferencial ha sido uno de los elementos asociados con el comportamiento del peso durante los últimos meses y con el fenómeno conocido como “superpeso”, caracterizado por la fortaleza de la moneda mexicana frente al dólar.
Menor atractivo para el “carry trade”
Janeth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Financiero Monex, señaló que el estrechamiento del diferencial de tasas está reduciendo el atractivo del denominado carry trade.
Esta estrategia consiste, de manera general, en buscar rendimientos aprovechando las diferencias entre las tasas de interés de distintos países.
Durante buena parte de 2025 y comienzos de 2026, el diferencial favorable para México contribuyó a generar demanda por activos denominados en pesos. Sin embargo, una reducción de ese margen puede disminuir el incentivo para mantener posiciones en la moneda mexicana.
Quiroz también señaló que un dólar más fuerte y los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense pueden añadir presión sobre el peso.
No obstante, la especialista consideró más adecuado hablar de una pérdida de fuerza del fenómeno del “superpeso” que de su desaparición definitiva.
Analistas difieren sobre el futuro de la moneda
Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, también atribuyó la depreciación reciente principalmente a factores externos.
Al mismo tiempo, identificó elementos que podrían continuar dando soporte a la moneda mexicana, entre ellos la expectativa de continuidad del T-MEC, la disciplina fiscal y una mayor profundidad del mercado financiero nacional.
Serrano consideró que, pese al reciente incremento del dólar por encima de los 18 pesos, el peso mexicano todavía presenta un nivel elevado de fortaleza e incluso señaló que podría encontrarse relativamente sobrevaluado.
De acuerdo con los últimos consensos publicados por Banco de México y Citi México, las expectativas todavía contemplan un tipo de cambio cercano a 17.50 pesos por dólar al cierre de 2026.
Por ahora, el comportamiento del peso estará condicionado, entre otros factores, por las decisiones de política monetaria de la Fed y Banxico, el desempeño del dólar, los rendimientos de los bonos estadounidenses y la evolución de las condiciones económicas y financieras internacionales.



