La tormenta política que Morena quiso convertir en una demostración de fuerza terminó pareciendo más bien una escena de nervios, silencios incómodos y rostros desencajados.
El viernes comenzó el desastre para la 4T.
Por la mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguraba que había diálogo con Washington y comunicación directa con Donald Trump. El discurso era de coordinación, entendimiento y soberanía.
Pero horas después llegó el baldazo de agua fría.
Gerardo Mérida y Enrique Díaz Vega, personajes que ya estaban siendo acusados en Estados Unidos por presuntos vínculos con narcotráfico y protección al crimen organizado, terminaron entregándose voluntariamente a las autoridades estadounidenses.
Gerardo Mérida cruzó por el puente internacional de Nogales y se puso directamente a disposición de las autoridades norteamericanas. Enrique Díaz Vega hizo lo propio desde el extranjero, en medio de reportes que lo ubicaban entregándose para intentar negociar mejores condiciones legales ante cortes estadounidenses.
Y ahí cambió completamente la narrativa.
Porque ya no se trataba de rumores, filtraciones o discursos de oposición. Eran personajes señalados formalmente por Estados Unidos que literalmente estaban entregándose solos a la justicia norteamericana.
Mientras en Palacio Nacional hablaban de soberanía, del otro lado de la frontera comenzaban a abrirse expedientes, entregas y acuerdos judiciales.
El golpe político fue inmediato.
En Chihuahua, la famosa marcha por la soberanía terminó convirtiéndose en otra cosa: una defensa abierta de los chihuahuenses hacia la gobernadora Maru Campos.
Desde la noche del viernes agricultores tomaron carreteras y comenzaron a devolver camiones provenientes de otros estados. El mensaje fue claro y simbólico: los problemas de Chihuahua los resuelven los chihuahuenses. Las imágenes se hicieron virales a nivel nacional y, para sorpresa de Morena, gran parte de las redes sociales terminaron elogiando a Chihuahua por enfrentar directamente a la 4T.
Y luego vino el recibimiento en el aeropuerto.
A Ariadna Montiel y a Andy López Beltrán no los recibieron precisamente con flores. Hubo rechiflas, insultos y videos virales donde se les veía totalmente incómodos y desencajados. Después marcharon junto a Andrea Chávez intentando sostener el discurso político, aunque las caras contaban otra historia.
La marcha que prometía convertirse en un evento nacional terminó desangelada.
No llegaron figuras pesadas de Morena. No aparecieron gobernadores. No hubo músculo nacional. Tampoco apareció Gerardo Fernández Noroña, aunque sí salió en videos y redes sociales prácticamente pidiendo que vigilaran a los personajes acusados por EU para que no escaparan ni terminaran entregándose.
La escena terminó siendo hasta irónica.
Porque mientras Noroña hablaba de vigilarlos para que no huyeran, dos ya se habían entregado voluntariamente. Y hay que recordar además que el propio Noroña ha sido mencionado constantemente en versiones y rumores políticos relacionados con investigaciones que circulan alrededor de Estados Unidos, lo que vuelve todavía más delicado el ambiente dentro de Morena.
Y muchos comenzaron a preguntarse lo obvio: por qué tantos prefieren esconderse.
Pues claro. Nadie quiere perder la visa ni ponerse en la mira de las autoridades estadounidenses.
Durante el mismo viernes comenzaron a circular versiones en medios norteamericanos sobre una instrucción para endurecer investigaciones contra políticos mexicanos presuntamente ligados al crimen organizado. El temor ya no es político, es judicial. Una fotografía equivocada, una relación incómoda o un expediente abierto ya pueden convertirse en un problema internacional.
Por eso también Morena guarda silencio sobre las candidaturas rumbo al 2027.
Hace apenas semanas hablaban con entusiasmo sobre gubernaturas y sucesiones. Hoy el ambiente es completamente distinto. Nadie quiere arriesgarse a impulsar perfiles que después puedan quedarse sin visa, aparecer en expedientes estadounidenses o terminar siendo requeridos por cortes federales gringas.
Y en medio de todo eso, Chihuahua terminó fortaleciéndose políticamente.
La ofensiva contra Maru Campos produjo el efecto contrario. Las redes se llenaron de ciudadanos defendiéndola. Circularon entrevistas donde la gente respaldaba su postura frente al crimen organizado y criticaba que Morena saliera a defender personajes señalados por cortes estadounidenses.
Incluso las escenas de los propios asistentes a la marcha terminaron exhibiendo el operativo.
Muchos no sabían ni a qué iban.
Cuando periodistas les preguntaban el motivo de la manifestación, algunos respondían simplemente que los habían invitado. Tarahumaras trasladados desde la sierra desconocían completamente el objetivo político del evento.
Y mientras Morena negaba que hubiera acarreados, terminó apareciendo Cuauhtémoc Estrada admitiendo públicamente que él mismo puso 25 mil pesos para mover un camión desde su distrito.
O sea, el movimiento del pueblo terminó confesando acarreo con recibo incluido.
Pero además comenzaron a calentarse los ánimos dentro de la misma movilización.
Adultos mayores permanecieron durante horas bajo temperaturas superiores a los 35 grados. En videos se escuchaban reclamos hacia Juan Carlos Loera porque, según los manifestantes, sí llevaban agua para organizadores y operadores, pero no para la gente que estaba bajo el sol esperando.
La escena terminó siendo todavía más incómoda.
Mientras tanto, en Delicias, como no pudo llegar a Chihuahua el contingente encabezado por la doctora Nora Agüeros, junto con algunos perfiles locales como el regidor Aldo Arzúa, terminaron realizando su propia marcha frente a Presidencia Municipal.
Y tampoco hubo eco.
No se vio a otros liderazgos de Morena en Delicias. No apareció Eliseo Compeán. Tampoco Luis Villalobos. Ni Rocío Beltrán del Río. Lo que sí se vio fueron adultos mayores caminando cansados y asoleados tratando de sostener una movilización con muy poca respuesta ciudadana.
Simplemente los agricultores no dejaron pasar los contingentes rumbo a Chihuahua y muchos tuvieron que devolverse.
En otras regiones algunos optaron por cancelar movilizaciones. En Delicias decidieron hacer su propia protesta, pero el resultado fue el mismo: poca gente, poco respaldo y muy poco impacto político.
La doctora Nora Agüeros volvió a insistir en una estrategia que no termina de conectar con la ciudadanía.
Tanto en Delicias como en Chihuahua, buena parte de la población cerró filas alrededor de Maru Campos y de la narrativa de enfrentar al crimen organizado, especialmente después de los señalamientos y expedientes abiertos desde gringolandía.
Y mientras eso ocurría en Chihuahua, el contexto continental se sigue endureciendo.
Quien todavía dude de la ofensiva estadounidense contra gobiernos, operadores y estructuras ligadas a la izquierda latinoamericana debería revisar el caso de Alex Saab, señalado como testaferro de Nicolás Maduro. Su historia refleja cómo Washington ya no está jugando solamente al discurso diplomático. La estrategia hoy mezcla sanciones financieras, expedientes judiciales y presión internacional.
Y México claramente ya entró en esa dinámica.
La ironía más fuerte para Morena es brutal: celebraron durante años que la justicia estadounidense encarcelara a Genaro García Luna. Hoy esa misma justicia comienza a apuntar hacia personajes cercanos a la 4T.
Y eso cambia completamente el tablero.
Porque una cosa es usar el discurso del narcoestado contra adversarios y otra muy distinta es cuando las cortes americanas empiezan a tocar la puerta de tus propios aliados.
Y bueno, aquí la operación salió al revés.
La supuesta embestida contra la Gober terminó fortaleciéndola. Su aprobación creció, el respaldo ciudadano se consolidó y dentro de varios círculos políticos ya comenzaron incluso a mencionarla como una figura presidencial rumbo al 2030.
Al momento de escribir esta columna, comenzaron a correr versiones y rumores de que el senador Enrique Inzunza ya también se habría entregado a las autoridades en San Diego. Hasta el momento no existe confirmación oficial, pero el simple rumor ya volvió a sacudir el tablero.
Porque si eso termina confirmándose, entonces ya no serían dos.
Ya serían tres de diez.
Y pues bueno, a este paso en Morena van a terminar necesitando más abogados migratorios que operadores políticos.
Chihuahua resistió la presión.
Paso a pasito, terminó marcando agenda nacional.

