Vienen los ataques por tierra
A unas horas de que arranque la fiesta mundialista, el licenciado Donald Trump soltó la frase que en Palacio Nacional no querían escuchar.
Dijo que ya frenaron casi todo el ingreso de droga por mar y que ahora van por los cárteles vía terrestre.
Odio decírselo a México, pero vamos por ellos por tierra. Santa barbaridad.
Y no fue lo único. También amagó con el T-MEC.
Dijo que no sabe si lo va a renovar, porque, según él, a Estados Unidos le va mejor solo. Que no necesita los carros, la energía ni nada de México o Canadá. Así, sin anestesia.
El tratado que sostiene millones de empleos mexicanos quedó otra vez en la mesa de presión. Le pegaría durísimo a la industria maquiladora en Chihuahua, sobre todo en Juárez. Y claro que puede ser táctica.
Con Trump casi todo es amenaza, factura y negociación. Pero también ya quedó claro que no está jugando. Si no cree, vea cómo está la cosa con Irán.
El mensaje va parejo. Presión comercial por un lado. Presión judicial por el otro.
Y en medio, el gobierno mexicano tratando de hacer como que aquí no pasa nada.
La relación bilateral está en su peor momento. Y lo más delicado es que esta vez Washington no está hablando en clave diplomática. Está hablando en clave de cacería.
César Jáuregui reapareció. Y no reapareció para saludar.
El exfiscal salió en video, a mediodía, para decir que seguirá trabajando por Chihuahua capital, que caminará colonias, que escuchará a la gente y que su decisión de servir a la ciudad sigue firme.
Traducido al cristiano político: está puesto para buscar la candidatura del PAN a la Alcaldía de Chihuahua. Ni estaba muerto. Ni andaba de parranda.
Quienes ya lo daban fuera de la jugada recibieron un baldazo de agua con hielo.
Porque si Jáuregui se anima a levantar la mano después del ruido por el narcolaboratorio en la Sierra, es porque seguramente ya midió el terreno y no ve en la FGR elementos suficientes para tumbarlo políticamente. Además, sigue puntero en las encuestas.
Por eso se embalentona. Y por eso va.
Lo de Alan Falomir, francamente, sonaba a ocurrencia.
Santiago de la Peña, por su parte, parece más encaminado a la ruta que ya traía: el Congreso del Estado.
Y eso de que César se fue por la libre, por favor. En política las puertas no se tumban a empujones. Se abren desde adentro.
Así que anótenlo. César Jáuregui volvió a la pista. Y volvió como precandidatazo.
El PAN devuelve la pedrada
Y en ese mismo ambiente, el PAN en Chihuahua aprovechó la recta.
Porque si Ricardo Monreal y Morena ya abrieron la puerta para anular elecciones bajo el pretexto de la injerencia extranjera, el panismo local les contestó con otra pregunta incómoda.
¿Y si la injerencia no viene de fuera, sino del crimen organizado?
La propuesta fue presentada por Daniela Álvarez, Alfredo Chávez y Arturo Zubía.
Plantean que una elección pueda ser anulada si se comprueba participación o influencia del crimen organizado en el proceso electoral.
Así de claro. Si hubo narco metido, se cae la elección.
La pedrada va con dedicatoria. Contra Morena. Contra la marca. Y contra todos aquellos que se ponen muy democráticos en tribuna, pero se hacen chiquitos cuando les preguntan por candidatos en zonas calientes.
El PAN entendió el momento. Si EU viene apretando por los narcopolíticos, entonces aquí le pusieron apellido electoral al tema.
Pero la iniciativa trae otro filo. También busca reducir regidurías en los municipios. En todo Chihuahua serían 151 espacios menos, una reducción cercana al 21 por ciento. Y ahí sí van a empezar los chillidos.
En Delicias, por ejemplo, el Ayuntamiento podría bajar de 16 regidurías a 14 o incluso a 12.
Menos sillas. Más aspirantes. Más compromisos. Más codazos. Y si se arman alianzas, peor tantito.
PAN con PRI y MC viendo si se les une, Morena con PT y Verde, la pelea por las regidurías se va a convertir en una cena de negros.
No solo en Delicias. En todo el Estado. Porque una cosa es hablar de reformas, democracia y reducción del gasto público. Y otra muy distinta es cuando empiezan a repartir las sillas.
Cruz pide pista
Pérez Cuéllar ya puso fecha.
El próximo miércoles 17 de junio solicitará licencia como alcalde de Juárez para meterse de lleno a la contienda interna de Morena por la gubernatura de Chihuahua.
En su lugar quedaría Héctor Ortiz Pino, secretario del Ayuntamiento y suplente del alcalde, para dar continuidad al gobierno municipal.
Antes de separarse del cargo, Cruz tiene prevista una comparecencia ante la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, donde explicará el tema de una deuda con el SAT de retenciones del ISR no reportadas que vienen de administraciones pasadas.
Nada menor. Pero el movimiento político es claro.
Morena exige que quienes aspiren se separen del cargo, y Cruz, que hoy aparece como el perfil más adelantado y arriba en las encuestas, dejando atrás a la senadora Andrea Chávez, decidió adelantarse también en los hechos.
Todavía no hay fecha firme para que Morena nacional defina sus candidaturas a las gubernaturas de 2027, aunque la ruta original apuntaba al 22 de junio para nombrar coordinadores estatales.
Mientras tanto, Cruz ya pidió pista. Y cuando alguien pide licencia antes de tiempo, es porque no va a calentar banca.
Sesión de lujo
Ayer hubo sesión de lujo en la Comisión de Estudios Históricos de Delicias.
Recibieron diploma de reconocimiento por sus méritos cívicos, entre otros distinguidos delicienses, Conchita Máynez de Villalobos y Carlos Gallegos Pérez.
En el caso de doña Conchita, la acompañaron sus hijos: el expresidente municipal Beto Villalobos, Toño y Vico.
Y, claro, estuvo vivo el recuerdo de don Antonio Máynez, segundo cronista de Delicias y hombre profundamente ligado a la memoria de nuestra Ciudad.
Un reconocimiento merecido. De esos que honran a quien lo recibe, pero también a quien lo entrega.



